QUÉ DEBEMOS SABER SOBRE EL LAVADO DE MANOS

En la circulación cotidiana habitual las personas transportamos en las manos microbios, responsables de diferentes enfermedades infectocontagiosas virales, bacterianas o parasitarias. Con menor o mayor gravedad pueden comprometer distintos órganos y grupos de edad con diversa susceptibilidad.

En la circulación cotidiana habitual las personas transportamos en las manos microbios, responsables de diferentes enfermedades infectocontagiosas virales, bacterianas o parasitarias. Con menor o mayor gravedad pueden comprometer distintos órganos y grupos de edad con diversa susceptibilidad. Para muchas de estas enfermedades existen tratamientos sintomáticos (alivian el cuadro) o para combatir al germen causal (antimicrobianos) y en otros casos también hay vacunas efectivas que permiten desarrollar defensas para evitar la enfermedad ante la exposición al microorganismo (inmunización). Aunque estas medidas son fundamentales para el control de las enfermedades y han significado grandes logros para la salud mundial, ninguna de ellas es tan sencilla de ejecutar ni actúa tan tempranamente en la prevención como el lavado de manos.


Si nos olvidamos de lavarnos las manos o no lo hacemos adecuadamente, podemos diseminar gérmenes y transmitirlos a otras personas, o también autocontagiarnos cuando nos tocamos los ojos, la boca, la nariz o una lastimadura. También, muchos brotes de enfermedades transmitidas por los alimentos son causadas por no lavarse las manos o no hacerlo bien.


Cada uno de nuestros hogares concentra gran cantidad de microorganismos.  


Tocar las teclas de luz, picaportes, el control remoto, tubos de teléfono, el botón del ascensor, agarrarse del poste del transporte público o dar la mano, puede transmitir gérmenes a otras personas o a sí mismo.