31 DE MAYO: DÍA MUNDIAL SIN TABACO. POLÍTICAS PARA REDUCIR SU CONSUMO

Cada 31 de mayo, la OMS celebra el Día Mundial sin Tabaco, cuyo objetivo es concientizar  sobre los riesgos de su consumo para la salud de fumadores y terceros, y fomentar políticas eficaces de reducción de esta epidemia.

El panorama tanto para los Estados como para los fumadores es muy claro y no resiste mayores discusiones frente a los datos contundentes que arrojan las estadísticas sobre el tema:

 

  • El tabaquismo es la principal causa prevenible de defunción en el mundo y actualmente muere por tabaquismo 1 de cada 10 adultos en todo el mundo.
  • En la Argentina mueren 40.000 personas por año por consumo de tabaco y 6.000 por el humo ambiental de tabaco, al que quedan expuestos los "fumadores pasivos".
  • El consumo de tabaco es la principal causa evitable de cáncer en todo el mundo y explica el 30% de todas las muertes por cáncer.
  • El tabaco contribuye a la producción de diversos tipos de cáncer: pulmón, esófago, laringe, oral, vejiga, riñón, estómago, cuello de útero y colorrectal, porque hay cientos de sustancias cancerígenas que pasan al organismo cada vez que se fuma.
  • Este año más de 5 millones de personas morirán en el mundo por ataque cardiaco, accidentes cerebrovasculares, cáncer, dolencias pulmonares u otras enfermedades relacionadas con el tabaco. En este número no están incluidas las más de 600 000 personas -de las que más de una cuarta parte serán niños- que morirán por haber estado expuestos al humo de tabaco ajeno.
  • El número de muertes que se cobra cada año la epidemia global de tabaquismo podría alcanzar los 8 millones en 2030.
  • Después de haber matado a 100 millones de personas en el siglo XX, el tabaquismo podría acabar con 1000 millones de vidas durante el siglo XXI.


El día para la OMS


La OMS instará a los países a convertir el tratado en el eje de sus iniciativas para controlar la epidemia mundial de tabaquismo. Atendiendo a esta consigna, los países mejorarán su capacidad para reducir considerablemente la carga de enfermedades y muertes relacionadas con el tabaco, de conformidad con las obligaciones del tratado.
La campaña se centrará en el siguiente mensaje clave: los países deben aplicar plenamente el tratado para proteger a las generaciones presentes y futuras de las devastadoras consecuencias sanitarias, sociales, ambientales y económicas del consumo de tabaco y de la exposición al humo de tabaco.
El tratado ya ha probado su eficacia en la lucha contra el tabaco. Sin embargo, como explicó la Secretaría en su reciente documento Informes de las Partes e informe sobre los progresos mundiales en la aplicación del Convenio: principales conclusiones, "Los niveles de aplicación siguen variando considerablemente según las medidas normativas."
El Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco (CMCT de la OMS) es el principal instrumento de control del tabaco a nivel mundial. Además, es el primer tratado que se ha negociado bajo los auspicios de la OMS y como tal representa un logro fundamental en el progreso de la salud pública.


Entre sus obligaciones destacan las siguientes:

 

  • Proteger las políticas de salud pública de intereses comerciales y otros intereses creados de la industria tabacalera.
  • Adoptar medidas relacionadas con los precios e impuestos para reducir la demanda de tabaco.
  • Proteger a las personas contra la exposición al humo de tabaco.
  • Reglamentar el contenido de los productos de tabaco.
  • Reglamentar la divulgación de información sobre los productos de tabaco.
  • Regular el empaquetado y etiquetado de productos de tabaco.
  • Advertir a la población de los peligros del tabaco.
  • Prohibir la publicidad, la promoción y el patrocinio del tabaco.
  • Ofrecer ayuda para abandonar la adicción al tabaco.
  • Luchar contra el comercio ilícito de productos de tabaco.
  • Prohibir la venta a menores y por menores.
  • Apoyar actividades alternativas económicamente viables al cultivo de tabaco.
  • El tratado también reconoce la importancia de la cooperación internacional y de prestar ayuda a los países de ingresos bajos y medianos para que cumplan las obligaciones del tratado.