23 de Septiembre de 2014

Suteba
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24 DE MARZO DIA MUNDIAL DE LA LUCHA CONTRA LA TUBERCULOSIS

SUTEBA, a través de acciones de promoción y prevención, se suma a este día conmemorativo ante una vieja y olvidada enfermedad social... la tuberculosis. Patrocinado por la organización Mundial de la Salud (OMS) y la Unión Internacional contra la Tuberculosis y Enfermedades Pulmonares (IUATLD), se conmemora el descubrimiento del bacilo de la Tuberculosis (TB) por el Doctor Roberto Koch: BACILO DE KOCH

La tuberculosis es un problema mundial, SUTEBA, a través de esta efeméride, promueve generar conocimiento y metodología de acción respecto de esta enfermedad, que  afecta a un tercio de la población mundial. Actualmente la OMS  trabaja para reducir las tasas de prevalencia y muertes a la mitad de aquí al 2015,.  Este organismo internacional,  con su estrategia Alto a la Tuberculosis y su apoyo al Plan Mundial para Detener la Tuberculosis, está tratando de lograr una disminución radical de este mal.
La realidad, sin embargo, es que a pesar de los esfuerzos de las Naciones Unidas, junto a instituciones públicas y privadas de todo el mundo, la TB no sólo sigue siendo una enfermedad olvidada sino que, lejos de erradicarse, todavía en nuestros días representa una verdadera amenaza para la salud.

SUTEBA considera importante que los docentes tengan conocimiento de esta enfermedad, no sólo como información individual, sino para poder compartirlo en la comunidad educativa: docentes, no docentes, alumnos y padres.
El conocimiento debe darnos pautas para poder actuar a tiempo en cada escuela. Esto se debe al impacto que tienen los docentes en la sociedad, como formadores y multiplicadores, por su función social y en tanto agentes de salud. El reto es lograr que esta enfermedad letal, -a la que abordamos como un problema social-, no continúe afectando a nuestra población y sólo es posible cumplir con este objetivo mediante estrategias colectivas.
 
¿Qué son las enfermedades olvidadas?
Cuando hablamos de enfermedades olvidadas nos referimos a aquellas que tienen una incidencia alta, que se producen mayoritariamente en países en desarrollo y que, a pesar de afectar a millones de personas, su tratamiento es caro, ineficaz o inexistente.
La enfermedad de Chagas, la enfermedad del sueño, la leishmaniasis, la malaria, la tuberculosis o la pandemia del SIDA parecen haber caído en el olvido de la comunidad internacional. La falta de voluntad política tanto de gobiernos de países ricos como de países afectados, unida a intereses comerciales internacionales y al afán de lucro de grandes empresas farmacéuticas, hacen que el panorama para millones de enfermos sea desolador. Por todo ello, consideramos que es responsabilidad de los Estados, de organismos públicos y privados, sindicales y relacionados con la salud, en síntesis, del sistema sanitario, continuar o retomar las campañas de promoción y prevención de estas enfermedades de suma importancia para la comunidad en general, pero fundamentalmente, para los sectores más vulnerables, pobres y marginados.

Sin distinción de clases
La TBC está asociada con frecuencia a la pobreza, pero hay que tener en cuenta que la tuberculosis es una enfermedad que no contempla distinciones entre clases sociales. El bacilo de Koch genera enfermedad    donde hay carencias alimentarias, malas condiciones de trabajo, hacinamiento habitacional, mal estado de salud, entre otras variables.
El Doctor Ramón Carrillo, Sanitarista y primer Ministro de Salud en nuestro país, hace más de 60 años decía que "frente a las enfermedades que genera la miseria, frente a la tristeza, la angustia y el infortunio social de los pueblos, los microbios, como causas de enfermedad, son unas pobres causas".
Como ejemplo de su pensamiento podemos referirnos a algunos de sus dichos íntimamente vinculados a esta enfermedad y el contexto en el cual se desarrolla: "La medicina no sólo debe curar enfermos sino enseñar al pueblo a vivir, a vivir en salud y tratar que la vida se prolongue y sea digna de ser vivida.
Las tareas de los higienistas no rendirán frutos si previamente no se consolidan las leyes obreras destinadas a dignificar la tarea en fábricas y oficinas, a mejorar sueldos y salarios y lograr los beneficios de jubilaciones y pensiones."

Si bien ha sido importante el camino recorrido para frenar esta epidemia, los avances no deberían desviar la atención de los desafíos que aún restan enfrentar: la tuberculosis se sitúa en el segundo puesto de enfermedades infecto contagiosas mortales entre los adultos de todo el mundo. Las tasas de nuevos casos de tuberculosis no descienden en todas las regiones, y tampoco  en todos los países.     

La TB en EL MUNDO
En la actualidad, se estima que cerca de 2.000 millones de personas están infectada en el mundo . Este importante número de personas sanas pero infectadas ocasionan que, cada año, enfermen entre 8 y 10 millones. La prevalencia aproximada es de 16 millones de enfermos. El 95% de estos se encuentran en los países del tercer mundo. Estos datos son aún más alarmantes si se tiene en cuenta que cada año la mortalidad es de 2 a 3 millones de personas. La TB, junto con el SIDA son las dos enfermedades infecciosas con mayor mortalidad a nivel mundial, ocupando la TB el lugar preponderante, siete de cada 100 fallecidos en el mundo se deben a esta enfermedad. El 99% de las muertes por esta causa se encuentran en los países subdesarrollados.



La TBC en Argentina
La tuberculosis es un problema de salud importante en nuestro país, y afecta a personas de todas las edades, etnias y niveles socio económicos. Cada año aparecen más de 12.000 nuevos casos; es decir, un promedio de 28 nuevos casos por cada 100.000 habitantes. La mortalidad llega a 1000 personas por año.
El 62% de ellos se concentra en la provincia de Buenos Aires, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y en la provincia de Salta. Es importante tener en cuenta que el sistema de notificación en cada provincia es diferente y no siempre el registro esta sistematizado. Según el registro de notificaciones, casi el 70% de los casos se notifican en personas de 20 a 64 años, Y  el 60% fallecen por esta causa.
Sobre el total país, el número de casos que ocurre cada año pareciera  menor; sin embargo, hay que tener en cuenta los problemas de diagnóstico, tratamiento, registro y notificación; el descenso de casos registrado en el último decenio es mucho más lento que el que han tenido otros países como Chile o Cuba.