SE PROPONEN LOS SIGUIENTES MATERIALES QUE PUEDEN TRABAJARSE POR GRUPOS PENSANDO EN UNA PUESTA EN COMÚN

Décadas 60 y 70 Materiales para el debate - Anexo

Periódico de la Secretaría de Derechos Humanos - Edición Especial - Propuestas para trabajar en el aula - Marzo de 2002
Periódico de la Secretaría de Derechos Humanos - Edición Especial - Propuestas para trabajar en el aula - Marzo de 2002
 

Un interesante disparador es el artículo de Luis Bruchstein que plantea la idea del “círculo vicioso instalado en el poder”. Nuestra tarea es entonces continuar el debate para su ruptura.



El Juicio a las Juntas
Emilio Massera, declaraciones en el Juicio

“No he venido a defenderme. nadie tiene que defenderse por haber ganado una guerra justa, y la guerra contra el terrorismo subversivo fue una guerra justa. Sin embargo yo estoy aquí, procesado, porque ganamos esa guerra justa.”
Tomado de “La dictadura (1976-1983) UBA 1996.



Telegrama enviado por Carlos F. Ruckauf al Almirante E.A. Massera el 26 de diciembre de 1975, días después del ataque al cuartel militar de Monte Chingolo.

“Hágole llegar Sr. Comandante General mi profundo pesar por los caídos en los sucesos acaecidos el día 23 del corriente contra elementos extremistas y mis felicitaciones por la activa y heroica participación del arma mancomunada con Ejército y Fuerza Aérea en la batalla que se está librando contra la subversión apátrida con el supremo sacrificio de sus vidas”.
Tomado del libro “El hombre que ríe” de Hernán López Echagüe.


Página 12 - 19/09/01
Rechazan demanda contra D‘Andrea Mohr
Una gran victoria póstuma

Rechazaron la demanda de Ríos Ereñú contra Luis D‘Andrea Mohr sobre la desaparición de soldados de los cuarteles del Ejército.
Fracaso: Ríos Ereñú ni siquiera llegó a probar la falsedad de lo escrito en el libro. Por el contrario, las constancias de la causa lo confirmaron.
Ex capitán José Luis D‘Andrea Mohr. Autor del libro “El escuadrón perdido”.
Por Horacio Verbitsky

La Cámara de Apelaciones en lo Civil rechazó la demanda por daño moral que el ex jefe del Ejército, general Héctor Ríos Ereñú intentó en contra del ex capitán José Luis D‘Andrea Mohr, autor de libro “El escuadrón perdido”, sobre la desaparición de soldados de los cuarteles del Ejército. La acción se dirigió también en contra del mayor Federico Mittelbach, que prologó la obra, y la editorial Planeta, que la publicó. Ríos Ereñú, quien es mencionado en el libro como jefe del Regimiento de Infantería de Monte 28 de Tartagal, donde desapareció el soldado José Hernández, pretendía una indemnización de 50.000 dólares.
El fallo firmado por los jueces Luis López Aramburu, Gerónimo Sansó y Félix de Igarzabal considera que “la población formula un reproche legítimo a aquellos oficiales que actuaron ilícitamente en la represión” y que “carece de elementos para distinguirlos de aquellos otros que se atuvieron a la ley”. Según los magistrados, D‘Andrea Mohr, quien falleció este año, no incurrió en dolo ni negligencia y ni el prologuista ni la editorial pueden ser tenidos como responsables por el contenido del libro. De este modo, confirmaron el rechazo de la demanda que ya se había pronunciado en primera instancia hace un año.


Solicitada - Página 12 - 04-03-02
Abuelas ante los rumores

Buenos Aires 28 de febrero de 2002.
Evidentemente circulan rumores. ¿Quién los lanza? ¿Quiénes los difunden? ¿A quién o a quiénes benefician?
Si pudiéramos responder a estas tres cuestiones, tendríamos todo más claro. A las Abuelas de Plaza de Mayo lo que nos interesa es preguntar a todos ellos ¿qué se arreglaría en beneficio del pueblo si se cumplieran los terroríficos y súper interesados vaticinios?
¿Qué podrían hacer las Fuerzas Armadas si se les ocurriera cometer la locura de provocar un golpe? ¿Implantar quizá, otra vez con criminal represión la paz de los cementerios N.N. o del fondo del mar en nuestro país? ¿Concluir su obra genocida de secuestros, prisiones, exilios, torturas, asesinatos y desapariciones, robos de niños y de bienes?
¿Completar, mediante la fuerza, la definitiva consolidación del sistema de hambre, exclusión y desocupación que en 1976 los llevó a perpetrar el golpe terrorista?
¿Terminar de entregar el país a los usureros nativos y extranjeros entre discursos “patrióticos” a los que son tan afectos los uniformados y sus cómplices?
Las Abuelas de Plaza de Mayo les decimos con claridad: todo esto que se rumorea o se conspira en las sombras es consecuencia directa de las aberrantes leyes y decretos de impunidad, Punto Final, Obediencia Debida e Indultos.
Los responsables de tales engendros deben tomar conciencia de su culpabilidad y de que, si la Justicia no hubiera sido traicionada, unos y otros estarían en la cárcel.
No olviden que el pueblo ya dijo una vez NUNCA MÁS y lo está repitiendo incansablemente hasta nuestros días.
El pueblo quiere justicia, equidad, soberanía, libertad, paz. El pueblo quiere vivir con dignidad, quiere ser dueño de su destino.
Ha comprendido que no hay salvadores ni adalides generalmente convertidos después en traidores. Sabe que ninguna corporación o patota podrá dirigir nunca su marcha hacia un futuro de unión y felicidad.

Abuelas de Plaza de Mayo


Los pañuelos

“Nuestro pañuelo tiene su propia historia, cuando se hizo la Marcha a Luján, principalmente de estudiantes, decidimos ir.
Pensamos entonces en la forma de encontrarnos y reconocernos; es cierto que muchas nos conocíamos las caras, en el rostro llevábamos la tragedia de la desaparición de nuestros hijos, pero ¿cómo íbamos a reconocernos en medio de la multitud? Entonces decidimos llevar algo que nos identificara. Así una madre sugirió que nos pusiéramos un pañal de nuestro hijo, porque ¿qué madre no guarda un pañal de su hijo? y Así lo hicimos”
Tomado deLa Dictadura (1976-1983) Testimonios y documentos. UBA 1996



Carta Abierta de Rodolfo Walsh a la Junta Militar

Extracto de carta abierta de Rodolfo Walsh a la Junta Militar (en Periódico bimestral Secretaría de Derechos Humanos, Año 1, Nº 1, SUTEBA)

El 24 de marzo de 1976 derrocaron ustedes a un gobierno del que formaban parte, a cuyo desprestigio contribuyeron como ejecutores de su política represiva, y cuyo término estaba señalado por elecciones convocadas para nueve meses más tarde. En esa perspectiva lo que ustedes liquidaron no fue el mandato transitorio de Isabel Martínez sino la posibilidad de un proceso democrático donde el pueblo remediara males que ustedes continuaron y agravaron.
Ilegítimo en su origen, el gobierno que ustedes ejercen pudo legitimarse en los hechos recuperando el programa en que coincidieron en las elecciones de 1973 el ochenta por ciento de los argentinos y que sigue en pie como expresión objetiva de la voluntad del pueblo, único significado posible de ese “ser nacional” que ustedes invocan tan a menudo.
Invirtiendo ese camino han restaurado ustedes la corriente de ideas e intereses de minorías derrotadas que traban el desarrollo de las fuerzas productivas, explotan al pueblo y disgregan la Nación. Una política semejante sólo puede imponerse transitoriamente prohibiendo los partidos, interviniendo los sindicatos, amordazando la prensa e implantando el terror más profundo que ha conocido la sociedad argentina.
Quince mil desaparecidos, diez mil presos, cuatro mil muertos, decenas de miles de desterrados son la cifra desnuda de ese terror.
Colmadas las cárceles ordinarias, crearon ustedes en las principales guarniciones del país virtuales campos de concentración donde no entra ningún juez, abogado, periodista, observador internacional. El secreto militar de los procedimientos, invocado como necesidad de la investigación, convierte a la mayoría de las detenciones en secuestros que permiten la tortura sin límite y el fusilamiento sin juicio.
Más de siete mil recursos de Hábeas Corpus han sido contestados negativamente este último año. En otros miles de casos de desaparición el recurso ni siquiera se ha presentado porque se conoce de antemano su inutilidad o porque no se encuentra abogado que ose presentarlo después que los cincuenta o sesenta que lo hacían fueron a su turno secuestrados.
De este modo han despojado ustedes a la tortura de su límite en el tiempo. Como el detenido no existe, no hay posibilidad de presentarlo al juez en diez días según manda un ley que fue respetada aún en las cumbres represivas de anteriores dictaduras. (...)
(...) A la luz de estos episodios cobra su significado final la definición de la guerra pronunciada por uno de sus jefes: “La lucha que libramos no reconoce límites morales ni naturales, se realiza más allá del bien y del mal”.
Estos hechos, que sacuden la conciencia del mundo civilizado, no son sin embargo los que mayores sufrimientos han traído al pueblo argentino ni las peores violaciones de los derechos humanos en que ustedes incurren. En la política económica de ese gobierno debe buscarse no sólo la explicación de sus crímenes sino una atrocidad mayor que castiga a millones de seres humanos con la miseria planificada.
En un año han reducido ustedes el salario real de los trabajadores al 40%, disminuido su participación en el ingreso nacional al 30%, elevado de 6 a 18 horas la jornada de labor que necesita un obrero para pagar la canasta familiar, resucitando así formas de trabajo forzado que no persisten ni en los últimos reductos coloniales.
Congelando salarios a culatazos mientras los precios suben en las puntas de las bayonetas, aboliendo toda forma de reclamación colectiva, prohibiendo asambleas y comisiones internas, alargando horarios, elevando la desocupación al récord del 9% prometiendo aumentarla con 300.000 nuevos despidos, han retrotraído las relaciones de producción a los comienzos de la era industrial, y cuando los trabajadores han querido protestar los han calificados de subversivos, secuestrando cuerpos enteros de delegados que en algunos casos aparecieron muertos, y en otros no aparecieron.
(...) Tampoco en las metas abstractas de la economía, a las que suelen llamar “el país”, han sido ustedes más afortunados. Un descenso del producto bruto que orilla el 3%, una deuda exterior que alcanza a 600 dólares por habitante, una inflación anual del 400%, un aumento del circulante que en solo una semana de diciembre llegó al 9%, una baja del 13% en la inversión externa constituyen también marcas mundiales, raro fruto de la fría deliberación y la cruda inepcia.
Mientras todas las funciones creadoras y protectoras del Estado se atrofian hasta disolverse en la pura anemia, una sola crece y se vuelve autónoma. Mil ochocientos millones de dólares que equivalen a la mitad de las exportaciones argentinas presupuestados para Seguridad y Defensa en 1977, cuatro mil nuevas plazas de agentes en la Policía Federal, doce mil en la provincia de Buenos Aires con sueldos que duplican el de un obrero industrial y triplican el de un director de escuela, mientras en secreto se elevan los propios sueldos militares a partir de febrero en un 120%, prueban que no hay congelación ni desocupación en el reino de la tortura y de la muerte, único campo de la actividad argentina donde el producto crece y donde la cotización por guerrillero abatido sube más rápido que el dólar. (...)
(...) Frente al conjunto de esos hechos cabe preguntarse quiénes son los apátridas de los comunicados oficiales, dónde están los mercenarios al servicio de intereses foráneos, cuál es la ideología que amenaza al ser nacional.
Si una propaganda abrumadora, reflejo deforme de hechos malvados no pretendiera que esa Junta procura la paz, que el general Videla defiende los derechos humanos o que el almirante Massera ama la vida, aún cabría pedir a los señores Comandantes en Jefe de las 3 Armas que meditaran sobre el abismo al que conducen al país tras la ilusión de ganar una guerra que, aún si mataran al último guerrillero, no haría más que empezar bajo nuevas formas, porque las causas que hace más de veinte años mueven la resistencia del pueblo argentino no estarán desaparecidas sino agravadas por el recuerdo del estrago causado y la revelación de las atrocidades cometidas.
Estas son las reflexiones que en el primer aniversario de su infausto gobierno he querido hacer llegar a los miembros de esa Junta, sin esperanza de ser escuchado, con la certeza de ser perseguido, pero fiel al compromiso que asumí hace mucho tiempo de dar testimonio en momentos difíciles. ?