13 de abril de 2012

MORENO: PASEAMOS ENTRE “LIBROS, ARTE Y MAGIA”

La Secretaria de Promoción Social de la Seccional Moreno de SUTEBA está organizando un paseo cultural y divertido, para que disfrutes un día diferente visitando la Biblioteca Nacional, el Museo Nacional de Bellas Artes, el Palais de Glace y la Manzana de las Luces.
Vení y compartí ésta salida por lugares emblemáticos de nuestra cultura.

La Secretaria de Promoción Social de la Seccional Moreno de SUTEBA está organizando un paseo cultural y divertido, para que disfrutes un día diferente visitando la Biblioteca Nacional, el Museo Nacional de Bellas Artes, el Palais de Glace y la Manzana de las Luces.

Vení y compartí ésta salida por lugares emblemáticos de nuestra cultura.

La propuesta es para el sábado 12 de Mayo, y la intención es salir a las 9:00 de la mañana para aprovechar todo el día. El valor de la plaza en el micro costará $35 por persona, y la salida estará sujeta a que el mismo se complete.

Por la mañana se visitará la Biblioteca, al mediodía haremos un alto para almorzar en “Plaza Alvear”, y allí aquellos que lo deseen pueden aprovechar para pasear libremente por la zona, ya que ahí se encuentra el Cementerio de la Recoleta, la Plaza Francia y el Centro Cultural Recoleta, entre otras cosas. Por la tarde iremos al Museo Nacional de Bellas Artes y al Palais de Glace; y cayendo el sol llegaremos a La Manzana de las Luces.


El Museo

El Museo Nacional de Bellas Artes está ubicado en la Avenida del Libertador 1473 de la Ciudad de Buenos Aires, y ocupa actualmente la antigua Casa de Bombas, que es un edificio perteneciente a los establecimientos Recoleta de Obras Sanitarias de la Nación (1870). La primera sede del MNBA se estableció en las galerías del Bon Marché, de la calle Florida, un edificio construido para albergar la tienda de origen francés y donde actualmente se sitúan las Galerías Pacífico.

En 1909, la situación se hizo crítica. El patrimonio inicial se había multiplicado por veinte. El Museo se trasladó entonces al Pabellón Argentino, un edificio típico de la arquitectura de hierro y cristal construido para representar a la Argentina en la Exposición Universal de París de 1889, erigido en la Plaza San Martín. Las obras permanecieron allí durante dos décadas, antes de ser instaladas en su sede definitiva de la Avenida del Libertador.

El edificio fue reformado por el arquitecto Alejandro Bustillo, quien lo adaptó a las necesidades de un museo. En su transformación, el arquitecto concibió para el MNBA un itinerario espacial ordenado, para que el visitante disfrute de una contemplación atractiva e instructiva. La actual sede se inauguró el 23 de mayo de 1933.


La Biblioteca

La Biblioteca Pública de Buenos Aires —antecesora directa de la Biblioteca Nacional— fue creada por decreto de la Primera Junta, en 1810, y su primera sede estuvo en la Manzana de las Luces.

La Junta pensó que entre sus tareas estaba la de constituir modos públicos de acceso a la ilustración, visto esto como requisito ineludible para el cambio social profundo, y Mariano Moreno impulsó la creación de la Biblioteca como parte de un conjunto de medidas destinadas a forjar una opinión pública atenta a la vida política y cívica.

El propio Moreno y Cornelio Saavedra firmaron la orden de expropiar los bienes y libros del obispo Orellana, juzgado como conspirador contra la Junta. Así se constituyó el primer fondo de esta Biblioteca, enlazada desde el comienzo con la lucha independentista y la refundación social.

La adquisición por parte de la Biblioteca del carácter de Nacional, recién en los años 80 del siglo XIX, guarda inequívoca correspondencia con la evolución de las instituciones del país. En el momento de efectiva formación del Estado Nacional, la Biblioteca se erigió como reservorio patrimonial y cultural. Paul Groussac protagonizó el nuevo período de modernización y estabilización. La Biblioteca Nacional obtuvo un edificio exclusivo en México 564, donde los bolilleros atestiguan su destino original, el de Lotería Nacional. La gestión de Groussac duró más de cuarenta años, y entre otras cosas logró que la Biblioteca fuera un punto de referencia para el pensamiento argentino, en especial en temas históricos y de crítica literaria.

Durante el siglo XX hubo dos largas gestiones recordadas por razones diversas. La primera, fue la de Gustavo Martínez Zuviría, autor de libros de venta masiva y difusor de posiciones antisemitas. La otra fue obviamente la de Jorge Luis Borges. El autor de “La Biblioteca de Babel” supo erigir a la Biblioteca como tema de pensamiento y literatura. El itinerario urbano, catastral y arquitectónico de la Biblioteca Nacional también revela su íntimo apego a las alternativas más dramáticas de la vida nacional.

Precisamente la Biblioteca fue objeto de una prolongada empresa arquitectónica que abarcó desde la concepción de la necesidad de un nuevo edificio en 1960, cuando la ley 12.351 destina tres hectáreas para su construcción, entre las avenidas del Libertador General San Martín y Las Heras, y las calles Agüero y Austria, hasta su inauguración, recién en 1993. La obra fue adjudicada a los arquitectos Clorindo Testa, Alicia D. Cazzanica y Francisco Bullrich. Aún están en vías de realización algunas partes del proyecto original.

Un año más iba a demorar el complejo traslado del material bibliográfico y hemerográfico desde la antigua sede de la calle México. Un fondo que, como puede apreciarse en los catálogos, no se limita a la producción nacional —aunque éste es, sin dudas, su centro—, sino que incluye importantes ediciones extranjeras. Menos dotada cuantitativamente que otras bibliotecas nacionales hermanas de Latinoamérica y aún en proceso su ansiado momento de ponerse a la par de los horizontes de modernización característicos de la época contemporánea, la Biblioteca Nacional de la República Argentina sin embargo posee un patrimonio cuya calidad es de excelencia, indispensable para considerar la bibliografía y la hemerografía de la historia nacional en sus más variados aspectos, y particularmente rica en lo que hace a los antecedentes remotos o más mediatos de la formación social, económica y simbólica de la nación.


El Palais de Glace

Entre 1880 y el Centenario de 1910 se produjo un cambio cultural muy profundo en la alta sociedad porteña, cuyo estilo de vida, costumbres y pasatiempos comenzaron a tener un rasgo marcadamente europeo. Así, el edificio del Palais de Glace fue construido en terrenos cedidos en concesión por el Municipio, e inaugurado en 1911, como pista de patinaje sobre hielo y club social, escenario por excelencia de la high life de la belle epoque.

Tomando como modelo al Palais des Glaces de Paris, la pista de patinaje circular ocupaba el salón central, y a sus alrededores se distribuían palcos y salones de tertulias. En el subsuelo del edificio se instalaron las máquinas que fabricaban el hielo que abastecía la pista, y en el primer piso nuevos palcos, confitería y un órgano completaban las instalaciones, cuyo techo abovedado culminaba en una cúpula con un gran lucernario central que aún hoy se conserva, destinado a darle luz natural a la pista de patinaje.

Promediando la década de 1910, con el patinaje sobre hielo ya menos en boga, el Palais de Glace se convirtió en una elegante sala de baile con piso de roble para recibir al nuevo embajador de la cultura ciudadana: el tango.

Con algunas veladas signadas por la violencia, cuando en 1931 se termina la concesión el Municipio recupera el edificio y lo cede al Ministerio de Educación y Justicia para albergar a la Dirección Nacional de Bellas Artes.

Hay una historia que es paralela a la del Palais de Glace, y que entronca más tarde con ella. Es la historia del Salón Nacional, que junto con las oficinas de la Dirección Nacional de Bellas Artes, funcionó hasta el año 1931 en el edificio del Pabellón Argentino, hasta que en 1932 éste tuvo que ser demolido para la remodelación de la Plaza San Martín. A cambio de ese edificio, el Municipio cedió el Palais de Glace a la Dirección Nacional de Bellas Artes para su funcionamiento. El 21 de septiembre de 1932 se inauguró allí el XXII Salón Nacional de Bellas Artes, y hasta 1954 el Palais de Glace fue ininterrumpidamente sede del Salón Nacional y sala de exposiciones.

En 1938 se realizó en el Palais de Glace una exposición de equipos de televisión, preanunciando lo que ocurriría entre 1954 y 1960, años en los que el Palais funcionó como estudio anexo de los estudios centrales de Canal 7, ubicados en Ayacucho y Posadas. Por tal motivo, en esos años el Salón se realizó en sitios diversos, como el Museo Nacional de Bellas Artes y los salones del Congreso de la Nación.

En 1960 el Palais de Glace vuelve a funcionar como sala de exposiciones, y desde aquel año hasta el día de hoy, salvo en contadas excepciones, el Salón Nacional se desarrolla en el Palais. A lo largo de su historia, el Salón Nacional de Artes Visuales ha ido sufriendo las modificaciones que le permitieron adaptarse a las nuevas tendencias: en la actualidad, abarca las disciplinas de pintura, escultura, grabado, dibujo, cerámica, arte textil, fotografía y nuevos soportes e instalaciones, incrementándose todos los años la participación de artistas de todo el país.


La Manzana de las Luces

Se conoce con el nombre de Manzana de las Luces a la comprendida entre las calles Alsina, Moreno, Bolívar y Perú. La misma fue históricamente, y es en la actualidad, sede de instituciones de gran envergadura e importancia al quehacer histórico, cultural, educativo y religioso del país.

Una de sus más destacadas características es la presencia aún hoy misteriosa y enigmática de una red de túneles construidos entre los siglos XVII y XVIII. Formaban una red que unía de manera subterránea las iglesias, los edificios públicos y el Fuerte, a cinco metros de profundidad y excavados directamente en la tosca, con zapa y pico.

Infinitas son las preguntas que podrían hacerse. El misterio muestra sólo uno de sus rostros. Se aventuran hipótesis sobre el destino que se les daba en la época de la colonia. ¿Quién habrá sido el que ideó su construcción? ¿En qué momento fueron excavados? ¿Con qué motivos? Aún hoy el tema no está claro. Hay algunos historiadores que han negado su existencia, mientras muchos otros han tenido oportunidad de visitarlos y estudiarlos.

Otro atractivo fundamental es la Sala de Representantes (virtualmente lo que hoy es el Congreso de la Nación), funcionó como tal desde el 1º de mayo de 1822 hasta fines del siglo XIX viviéndose en ella relevantes momentos de nuestra Historia como la jura del primer presidente Bernardino Rivadavia y la asunción de Juan Manuel de Rosas como Gobernador de la Provincia de Buenos Aires en dos oportunidades, entre otros.

Funcionó luego como Consejo Deliberante de la Ciudad de Buenos Aires y a posteriori como Aula Magna de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Buenos Aires, hasta 1972.?