10 DE SEPTIEMBRE: DÍA MUNDIAL PARA LA PREVENCIÓN DEL SUICIDIO

HAY COSAS QUE NECESITAN SER HABLADAS

Cuando algo nos hace sufrir, no siempre encontramos la forma de decirlo

Hablar de salud mental es también hablar de aquello que nos pasa en la vida cotidiana.

Las dificultades económicas aparecen en un "no llego a fin de mes" o "no puedo darme el lujo de parar". La incertidumbre frente al futuro, en un "no sé qué va a pasar" o "no puedo hacer planes". Y las exigencias de todos los días, en un "estoy agotado" o "tengo que poder con todo".

Los vínculos también pueden traer conflictos y sufrimiento. Muchas personas viven preocupadas por sus familiares: "mi hijo vive con el celular", "mi mamá no puede comprar los remedios", "siento que no puedo con todo".

La jubilación, la muerte de personas significativas o el alejamiento de espacios y vínculos pueden producir cambios importantes. Pueden aparecer sentimientos de soledad, pérdida o desorientación, y preguntas como "¿y ahora qué hago?", "¿con quién comparto esto?", "¿cómo se sigue para adelante?".

Todo esto también llega a las Escuelas. Se presentan conflictos, situaciones de violencia y distintas formas de vulnerabilidad. Quienes enseñan se encuentran frente al sufrimiento de sus Estudiantes y sus familias e intentan acompañar situaciones que exceden lo pedagógico y que tienen efectos: "No sé cómo ayudarlo", "siento que esto me supera", "quiero ayudar, pero no sé cómo".

Lo que vivimos, las condiciones en las que trabajamos y nuestros vínculos repercuten sobre cada uno de nosotrxs. No nos afectan a todxs de la misma manera. Cada persona atraviesa lo que le sucede de un modo singular y encuentra distintas maneras de hacerle frente.

A veces buscamos hablar con alguien cercano, apoyarnos en nuestros vínculos, compartir lo que nos pasa con otrxs, participar de espacios colectivos o encontrar alguna actividad que nos haga bien. Otras veces necesitamos un espacio de escucha profesional. No hay una única manera de atravesar un momento difícil.

El sufrimiento puede presentarse de muchas maneras y tener distinta intensidad en cada persona. A veces podemos reconocer lo que nos pasa y encontrar formas de atravesarlo, otras veces nos cuesta más, sentimos que algo cambió o que ya no contamos con los mismos recursos para seguir adelante.

No todo sufrimiento es una enfermedad. Y no todo lo que hacemos tiene un único significado.

Cuando alguien dice "no puedo más"

Hay momentos en que podemos escuchar a alguien decir "no puedo más", "no quiero seguir así". Y otras veces esas palabras pueden aparecer en nuestros propios pensamientos: "ya no le encuentro sentido" o "no quiero preocupar a nadie".

Puede pasar que esa frase no aparezca: que alguien cercano empiece a alejarse, deje de hacer cosas que antes disfrutaba, no quiera encontrarse con otrxs, esté mucho más irritable o cambie de manera de vincularse.

Y también puede pasarnos a nosotrxs. Podemos sentir que ya no tenemos ganas, que todo nos cuesta más, que algo que antes nos hacía bien dejó de interesarnos. Podemos estar atravesando un momento difícil y no encontrar las palabras para contar lo que nos pasa.

No siempre sabemos qué significa cada uno de estos cambios. No hay una única explicación ni una única manera de expresar el sufrimiento.

Pero cuando algo nos preocupa, podemos acercarnos. Preguntar cómo está esa persona. Preguntar qué le está pasando. Escuchar sin juzgar y sin apresurarnos a decirle qué debería hacer.

Y si somos nosotrxs quienes estamos pasando por un momento así, también podemos detenernos e intentar contárselo a alguien. No hace falta tener todo claro para buscar compañía o pedir ayuda.

Cuando el sufrimiento se vuelve muy intenso y aparece la sensación de que no hay salida, no es necesario atravesarlo en soledad.

Escuchar no significa tener todas las respuestas ni tener que resolver. Significa estar disponible, acompañar aquello que resulta difícil de soportar…

No siempre sabemos que hacer o que decir. Pero detenernos y estar disponible es la primera manera de acercarnos a lo que no hace sufrir.

"Porque la salud mental es un derecho. Hablemos de lo que nos pasa"