ESTUDIO SOBRE LA DETECCIÓN PRECOZ DE LA PATOLOGÍA DE LA VOZ EN DOCENTES

La Secretaría de Salud de SUTEBA, mediante su Dirección de Salud Laboral, realizó un estudio de investigación sobre la detección precoz de la patología de la voz en docentes. La Doctora Lilian Capone -Directora del área de Salud Laboral de nuestro sindicato- desarrolló y detalló el trabajo que permite tener una mirada crítica de las condiciones laborales donde se desenvuelven los trabajadores de la educación y contar con herramientas para exigir sus mejoras.

¿Porqué se decidiron a realizar este trabajo?

La Secretaría de Salud de SUTEBA decide realizar un estudio de detección precoz de la patología de la voz en docentes, ya que para nosotros las disfonías son la punta del iceberg de las malas condiciones de trabajo. ¿Qué quiere decir esto? Cuando uno habla de enfermedades profesionales, enfermedades laborales o enfermedades relacionadas con las condiciones de trabajo, habla de un daño con especificidad en relación a estas condiciones de trabajo. Este daño esta originado por varias causas.

¿Cuáles son entonces las cuasas de los problemas de la voz en los docentes?


La disfonía profesional no está solamente originada por la sobrecarga de la voz como lo plantea la Ley de Riesgos del Trabajo. Están causadas por un conjunto de variables, que incluyen desde una mala organización del trabajo, cantidad de cargos y horas trabajadas, cantidad de escuelas, mala iluminación, mala ventilación, polvo de tiza, etc.
Por ejemplo, si un aula está mal iluminada, lo primero que hace el docente es forzar la vista, lo que provoca una contractura de los músculos cervicales. Por lo tanto, el aparato fonador -que está arriba del cuello- va a tener menos oxigenación, lo que genera un esfuerzo del mismo.

¿Y los momentos de descanso?

Muchas veces, las pausas en la jornada laboral de un docente coinciden con el recreo de sus alumnos, esta situación conlleva que ese docente -además del sistema de alerta que implica cuidar en un patio a los chicos-, deba elevar su voz por sobre el ruido ambiente, para comunicarse con pares y con los propios alumnos.
Además, los lugares en donde el trabajador puede descansar y relajarse entre clase y clase generalmente son cuartos muy chicos, mal ventilados, donde muchos compañeros fuman. Todo esto genera una mala condición en vez de ser un ámbito de confort.
Pero a nosotros no nos sirve que las disfonías sean reconocidas como enfermedad con encuadre legal y el tema termina ahí. Lo que queremos es que no haya docentes disfónicos. Queremos lugares de trabajo cómodos, seguros y confortables para los docentes y para los alumnos. Pero el tema es más complicado aún ya que, a pesar de estar reconocida, no hay una política por parte del empleador para su detección precoz, para que no se instalen daños en forma irreversible.

¿Qué hace SUTEBA al respecto?

SUTEBA, a través de la Secretaría de Salud, define políticas concretas de prevención comenzando con el diagnóstico de cómo están los trabajadores en su lugar de trabajo, porque para reclamar y denunciar, primero debemos diagnosticar.

Desde hace 4 años, utilizamos una técnica denominada RASAT, incluida en el Programa de Salud Laboral Docente e implementada con el equipo de fonoaudiología de nuestra organización. Consiste en la escucha perceptiva, a través de la lectura de un párrafo hablado por el trabajador y evaluado por la profesional, quien oirá si el docente está ronco, si la voz es áspera, si esa voz tiene tensión, si es muy apagada o hay un soplo. Todo esto se cuantifica de acuerdo al grado de alteración en la voz. Finalmente, se realiza una lectura cualitativa y cuantitativa y los datos obtenidos se cruzan con variables de condiciones de trabajo: años de antigüedad en la docencia, cantidad de cargos, cantidad de escuelas, etc.

¿Este estudio ustedes lo realizan en las escuelas?

Contamos con tres Unidades Móviles de Prevención que recorren las escuelas de la provincia de Buenos Aires, la Campaña se llama SUTEBA va a la Escuela (link al programa). Las UMP se trasladan con un médico generalista, un fonoaudiólogo, un odontólogo, un compañero del sindicato, de la seccional responsable de salud gremial y el chofer. Además de realizar este estudio, el docente es evaluado por el odontólogo y el médico, quienes dan un plan de consejería inscripto en la prevención y promoción de salud.
Esto es muy interesante, ya que en el 2008 logramos llegar a más de 8 mil trabajadores de la educación y en el 2009 se elevó a más de 13 mil, realizándose esta práctica a maestros de grado, profesores, preceptores, auxilaires, etc.

RESULTADOS DEL ESTUDIO Y NUESTRA DEFINICIÓN POLÍTICA

¿Cuáles fueron los resultados más significativos que arrojó el estudio?
En el estudio corroboramos que de 8 mil docentes evaluados, un alto porcentaje tiene disfonía. Es decir, que están trabajando disfónicos. El 70 % de los docentes presentaron algún tipo de compromiso, de leve a grave, o estaban roncos, o su voz era áspera, o había un soplo, o estaban tensos. Esto quiere decir que la mayor parte de las personas tienen un RASAT anormal. El 70 % de los compañeros que están trabajando tienen ya alguna complicación de la voz, pero la mayor cantidad tiene tensión en su voz, y esto se puede prevenir.

¿Cuál es la definición política de SUTEBA?

La definición política de SUTEBA es mejorar las condiciones de trabajo para mejorar las condiciones de enseñanza y aprendizaje. Para nosotros las condiciones laborales no terminan en las condiciones laborales per se. Queremos condiciones de trabajo buenas para que el docente trabaje tranquilo, confortable, que pueda desplegar todas sus expectativas como docente, y a la vez, que esas expectativas y ese ámbito confortable tengan un correlato en la enseñanza-aprendizaje, porque sino sería mezquino quedarnos en la salud laboral por la salud laboral misma.

Somos defensores de la escuela pública, por lo tanto para nosotros una buena condición de trabajo hace que ese docente no esté amordazado por su enfermedad. Nos encontramos que con decisión política de una organización sindical como SUTEBA, se concluyó, y no en forma declamatoria, que hay situaciones que pueden ser rápidamente detectadas y prevenidas. También se constató cuantitativamente, que la mayor cantidad de compañeros tienen más lesión en la voz cuanto más años en la docencia y que los maestros de grados y los profesores, son los más afectados.

¿Sólo maestros y profesores surgen problemas de la voz?


No. Una lectura importante fue respecto a los preceptores: de los 8 mil compañeros evaluados, casi mil fueron preceptores, de los cuales 700 tenían compromiso de la voz. Esto nos sirvió para llevarlo a la discusión en el ámbito paritario, ya que los preceptores, en la descripción de tareas del Estatuto Docente, teóricamente no están frente a alumnos. Entonces, para esta Ley y, por ende, para la Aseguradora de Riesgos del Trabajo, no son pasibles de sufrir disfonías, con lo cual los preceptores quedaban disfónicos y no la consideraban enfermedad profesional. Mediante este trabajo demostramos que los preceptores están afectados de la voz, así este insumo fue llevado a la discusión paritaria en la Comisión Técnica de Salud Laboral quedando incluida en su descripción que el preceptor está frente a alumnos.

¿Porqué es importante llevar estas herramientas a paritarias?


Esto es muy importante, ya que una cosa es la tarea real y otra la tarea prescripta. Muchas veces los funcionarios describen puestos de trabajo que nada tienen que ver con la realidad. Por eso es muy importante la discusión en paritarias, porque son los trabajadores los que discuten con sus propias herramientas sus propias condiciones de trabajo. Muchas veces , las disfonías están causadas por el tabaquismo o por reflujo gastroesofágico, entonces, para tener datos precisos, se hizo una lectura separando dos grupos poblacionales: los docentes que fuman y los que tenían reflujo gastroesofágico, y los docentes que tenían ambas cosas. La diferencia no fue estadísticamente significativa. Esto quiere decir que, más allá de que el docente fume o tenga esa acidez, el diagnóstico de disfonía profesional se debe a las malas condiciones de trabajo.


Los docentes están trabajando en condiciones de trabajo que no son buenas, que hacen daño. Esto es una realidad.


ACLARACIONES Y LÍNEAS DE TRABAJO FUTURAS


Hay quienes opinan que las disfonías están en relación a la sobrecarga de la voz en aquellas personas que no realizan higiene vocal y que no tienen una buena educación vocal ¿esto es así?

Nosotros vimos que el 60 % de los docentes con menos de 5 años ya tienen la voz afectada, evidentemente hay que trabajar en los Institutos de Formación Profesional. Porque seguramente estos compañeros ya salen con alguna lesión en sus cuerdas vocales, ya que hacen suplencias, prácticas, etc. Lo que debemos pedir es la incorporación de la currícula docente, mientras están en formación, de espacios teórico prácticos de condiciones de trabajo, talleres preventivos de patología vocal y, además, técnicas de higiene vocal. Ya hemos hecho la presentación a la DGCyE y estamos construyendo varias líneas de trabajo para el año que viene.


¿El empleador está cumpliendo con las exigencias legales?


En este momento no están haciendo los exámenes de salud ni mucho menos estudios de detección precoz de disfonía, a pesar que están en la ley. También sería muy importante que se realice un plan de capacitación, y esto también está en la Ley. El empleador tiene que hacer capacitación y detección precoz de daños, para detectarla a tiempo.

Actualmente hemos visto, y lo hemos denunciado, a trabajadores muy jóvenes que ven afectada su voz y rápidamente son recalificados de su puesto de trabajo. Es decir, los cambian, los trasladan a otro puesto de trabajo, sin que estén con alumnos a cargo. Esto es una barbaridad política, técnica y académica. La recalificación tiene que ser la última instancia. Decimos esto porque cuando recalifican -teóricamente- tienen que hacer una detección precoz previa, talleres preventivos, higiene vocal, buenos y sostenidos tratamientos, no como se está haciendo ahora, de cualquier forma, con personal no idóneo en el tema, con escasas sesiones y donde muy rápidamente se recalifica. Y lo que es más grave aún, es que el diagnóstico de disfonía se hace con técnicas médicas no adecuadas y que no son aceptadas desde lo técnico ni desde lo científico.

SUTEBA, ha presentado este tema con datos estadísticos y pedido de informes a la DGCyE, y a la Superintendencia del Trabajo, ya que como Empleador Autoasegurado deben dar cuenta a este organismo.

 
Conclusiones

Este trabajo que he relatado, fue posible con decisión política y articulación de compañeros, técnicos y militantes, y nos permitió demostrar que:
-Las disfonías existen, y existen en compañeros que teóricamente están sanos y van todos los días a trabajar.
-Para desarrollar el trabajo docente se debe tener buena calidad de la voz. Para esto es necesario programar y ejecutar talleres de la voz e higiene vocal.
Esto tendría que ser incorporado como un acuerdo paritario en algún momento, que de acuerdo a las horas de trabajo haya tantas horas de pausa y descanso de su voz. Y que los talleres de prevención y de higiene vocal sean dados por el empleador.
Nosotros no queremos contar enfermos y quedarnos sólo con eso, abogamos que los datos sirvan para modificar los puestos de trabajo, no abogamos por la recalificación sino por un docente que pueda hablar porque no hay nada más hermoso que la palabra.