HALLAN LOS RESTOS DE UN MILITANTE DESAPARECIDO EN MARZO DEL 76

“ESTABA AHÍ ESPERANDO QUE NOSOTROS PUDIÉRAMOS DESENTRAÑAR ESTA HISTORIA”

A raíz de la recuperación e identificación de los restos de Ruperto "Tito" Méndez, se realizó una conferencia de prensa en la sede Nacional de la CTA para informar sobre la investigación que permitió el hallazgo.


En el marco de tal acontecimiento, plagado de emociones, estuvieron dando testimonio el secretario general de la CTA, Hugo Yasky; Claudia Méndez, sobrina de Ruperto, docente, dirigente de SUTEBA y de CTA Ramallo; el periodista y abogado representante de las familias querellantes en la causa, Pablo Llonto; Miguel Férnandez Director de DD.HH de Moreno y Aida García Buela, Madre de Plaza de Mayo Línea Fundadora. También estuvieron presentes Carlos Maco Somigliana, integrante del Equipo Argentino de Antropología Forense y familiares de los desaparecidos y asesinados en la quinta "La Pastoril" de Moreno.

Quién era Tito Méndez

Ruperto "Tito" Méndez era un obrero de la fábrica Fiplasto de Ramallo, en donde había sido elegido delegado. Allí conformó una agrupación y publicó un periódico interno, “el Sentir de los Trabajadores”. Militaba en el área de sindical y propaganda del ERP-PRT, en la regional norte norte, rivera del Paraná.. Fue desaparecido, junto a otros once compañeros y compañeras, el 29 de marzo de 1976 en una quinta de la localidad bonaerense de Moreno llamada “La Pastoril”.

En ese sentido Claudia Méndez -sobrina de Tito y quien encabezó la búsqueda de sus restos- señaló sobre la desaparición su tío: “A partir de la segunda semana de marzo del 76 se va de Ramallo, no supimos más de él hasta que nos enteramos que estuvo en Moreno. En ese entonces, mi abuelo fue citado en la comisaría de Moreno en donde le muestran una foto del cuerpo de mi tío, que mi abuelo creyó que podía ser de Tito. Él después va a Campo de Mayo a buscarlo y los militares lo tratan muy mal, le dicen que se vaya a su casa y que no moleste más. Días después fue secuestrado con mi viejo y mi otro tío. Los tuvieron algunos días. Así se impuso el miedo y de mi tío no se habló más. Sólo supimos que había estado en Moreno y que había sido asesinado en este lugar.”

La investigación

“Gracias a Chicharra Rodríguez, un compañero de la organización que se acercó a darnos datos de mi tío -continúa Mendez- encontramos un documento firmado por Saint Aman, el teniente coronel de la zona de San Nicolás, que dice que mi tío fue asesinado en La Pastoril. En 2008 hice la denuncia de desaparición de mi tío en Derechos Humanos de Rosario. Lo llevamos a mi abuelo a hacer la muestra de ADN y se abrió todo un camino diferente porque con esa muestra, la denuncia y el documento, pudimos establecer que mi tío era el compañero número doce de la quinta de Moreno”.

Hasta entonces, de la redada que se realizó en La Pastoril -en donde se estaba realizando una reunión de comité- había una lista con el nombre de once militantes que habían sido asesinados. Al haberse realizado la denuncia de la familia Méndez, se pudo establecer que él fue el compañero número doce, identificado por el Equipo de Antropología Forense: “Identificar los restos, es algo increíble. Yo pienso que mi tío estaba ahí esperando que nosotros pudiéramos desentrañar esta historia, esta instancia en la que él desaparece y podamos reconstruir su historia de militancia. Que además se desarrolló relativamente muy rápido, comparada con la historia de muchos familiares de compañeros detenidos desaparecidos. Es una muy buena noticia que podamos identificar sus restos”, afirmó Claudia Méndez sobre el hallazgo de los restos de su tío.

Por su parte, el secretario general de la CTA, Hugo Yasky, indicó: “para nosotros recuperar esta historia es recuperar el presente. Este compañero, el “Chato” Méndez (tal como lo llamaban sus compañeros en la fábrica) era un militante político, que tenía una vida como cualquier otro obrero de Ramallo. Que era un militante político y que por esa militancia fue condenado a muerte y su cuerpo entregado como NN al olvido, a esa mazmorra que construyeron los militares que fue la peor de todas: la de hacer desaparecer aquellos que habían tenido historia. La que habló recién, su sobrina, es militante del SUTEBA (Sindicato Unificado de Trabajadores de la Educación de Buenos Aires) de Ramallo y la que tiene, quizá, la responsabilidad mayor de haber roto el silencio familiar. Porque después del secuestro de su padre y su abuelo, en su casa se impuso un pacto de silencio. Ya no hablaron más ni hacia adentro de la casa. Esta cosa que hacían los militares sistemáticamente, tenía una lógica. Haber secuestrado al abuelo y al padre fue la forma de parar ese intento que estaban haciendo sus familiares de recuperar la memoria de Tito”.

Al mismo tiempo, Yasky señaló la importancia de la tarea del Equipo Argentino de Antropología Forense, que permitió y permite que salgan a la luz todos estos casos, y el rol fundamental de los familiares, como Madres y Abuelas de Plaza de Mayo que continúan con la búsqueda para dar sus desaparecidos: “Hoy existe la legalidad para que pueda existir un banco de datos genéticos y un equipo de antropología forense que pueda actuar a cara descubierta. Que pueda actuar. Y si hoy existe la posibilidad de recuperar a este militante es por la lucha de Bonafini, de Carlotto y de todas las Madres y Abuelas de este país. Dentro de 50 años, nadie se va a acordar de quién era Magnetto, Ernestina Herrera de Noble ni de personajes patéticos como Macri. Pero estoy seguro de que Carlotto y Bonafini van a ser apellidos que los maestros van a nombrar en las aulas”.

“Pese a todo lo relatado, en esta causa no tenemos ningún imputado encarcelado”

Al respecto, Pablo Llonto, periodista y abogado representante de las familias querellantes en la causa de La Pastoril, apuntó: “este es un día en que se siente lo de la metáfora sobre las piezas del rompecabezas que están allí, frente a nosotros y es cuestión de juntar para que den este tipo de resultados y pequeñas reparaciones para todos. Esta es una causa en la que están empujando además de todos los compañeros nombrados, las familias y es así como se ve que madres, abuelas, hijos, hermanos, hermanas, sobrinos esposas y compañeras, todos juntos, podemos llevar adelante las causas con más fuerza. Esta causa ha sido un trabajo de reconstrucción, y lo sigue siendo, importantísimo. Pero todavía falta. Hay una pieza fundamental: que el juez Daniel Rafecas, quien tiene la causa a cargo, comprenda y atienda el reclamo de justicia, porque pese a todo lo que se ha relatado aquí, en esta causa no tenemos ningún imputado encarcelado. Aún pese a que conocemos los nombres de varios de los responsables. Uno de ellos el comisario Hernández, de Moreno, que todavía se pasea por las calles de su barrio. Necesitamos que el Juez indague lo más pronto posible a los responsables de lo que llamamos “La masacre de la quinta de Moreno”.

El letrado -autor de una biografía sobre Ernestina Herrera de Noble, despedido de Clarín mientras, como periodista trabajador de ese diario, era representante sindical- también subrayó la ligazón entre este caso y el de Marcela y Felipe Herrera de Noble: “el Caso Noble también tiene un punto de conexión con este caso porque la búsqueda de familiares de los restos para obtener muestras de ADN y la posibilidad de una comparación cuando los restos no están identificados, sirve para abrir una discusión permanente sobre la necesidad de que todos los casos se esclarezcan. Necesitamos la ayuda de todas las familias para difundir este tema. Son muchas todavía las que aún no han dado muestras ni posibilitado la extracción de sangre y muestras de saliva. Es necesario que se acerquen al Equipo de Antropología y al Banco de Datos Genéticos, sobre todo para los casos de mujeres con hipótesis de embarazo y para alentar a todas las familias de sobrevivientes que todavía no han dado testimonio, que todavía son muchas”.

“Yo me siento orgulloso de formar parte de un equipo que ha trabajado este caso enormemente y más orgulloso y emocionado cuando vimos la reproducción de ese periódico tan sencillo y tan humilde que hacía el “Chato” y que llevaba ese nombre maravilloso para los que alguna vez hemos sido delegados. Sentir que una agrupación le puso a un periódico “El Sentir de los Trabajadores”, nos hace poner la piel de gallina”, concluyó Llonto.

Para concluir, la palabra de Aida García Buela, Madre de Plaza de Mayo Línea Fundadora que dió con los restos de su hijo desaparecido luego de una extensa búsqueda a través del Banco de Datos Genéticos: “me alegra muchísimo encontrar esta gente joven que son los que nos van a seguir en la lucha. Y me alienta terriblemente, porque nosotras ya tenemos de 80 a 90 años, encontrar gente joven que se ocupe, que haga, que siga nuestra lucha es el aliciente más grande que podemos tener. Todo lo que pudimos, ya lo hicimos. "Yo personalmente soy una muestra de lo que se puede lograr: encontré los restos de mi hijo gracias a Maco Somigliana y a los estudios de ADN. Él, mi hijo, al que yo le cuestionaba que hubiese elegido esa carrera, biología. Luego de tantos años gracias a los ADN yo rescaté sus restos y están enterrados y es una alegría enorme. Eso permitió llegar a los juicios y los responsables ahora están presos con cadena perpetua. Ahora, vamos porque ese banco sea totalmente completo. Porque la vida va a seguir y los juicios y las verdades van a seguir y todo se va a saber. Hago un voto porque todos se acerquen y porque todos luchen para que esto continúe”, finalizó García Buela.

Actividades

Antes de ser asesinado, Ruperto estaba construyendo su casa en un terreno que queda a dos cuadras de la fábrica Fiplasto. Ese predio estuvo abandonado por más de 30 años hasta que el año pasado su sobrina, Claudia Méndez, lo recuperó con la idea de inaugurar ahí un Espacio de Memoria: un centro cultural para desarrollar actividades que continúen con los valores solidarios que como “Tito”, impulsaban aquellos 30.000 compañeros detenidos desaparecidos. El día jueves 21, se realizó se allí un acto homenaje para recibir los restos de Ruperto Méndez y trasladarlos luego al cementerio local.