EL HANTA VIRUS EN ARGENTINA DESDE SU DESCUBRIMIENTO EN LOS 80

 

En la infografía que se encuentra como foto en esta nota se puede graficar la diversidad de cepas virales en las zonas identificadas como endémicas en el país y la distribución de los virus Hanta en el territorio nacional y sus reservorios en 2011, de acuerdo a la información del Instituto Malbrán, referencia nacional para la identificación y diagnóstico virológico.

Es importante insistir en que el brote de la enfermedad en el Sur del país no tiene las mismas características que los casos que se reportaron en Provincia de Buenos Aires, Santa Fé y Salta.

La cepa viral Andes Sur tiene la posibilidad de la transmisión interhumana que, hasta ahora no ha sido descripta en las cepas del resto del país. Eso se pudo documentar cuando ocurrió el brote de 1996 en la zona de Bariloche-El Bolsón. La responsable de los casos en territorio bonaerense es la Cepa Andes Central que presenta dos variedades diferentes entre sí, en ellas la transmisión siempre está vinculada a la exposición a las secreciones del ratón. No es la misma cepa que está causando el brote en Epuyén (Andes Sur)

 

PREVENCIÓN:

 

Este virus es de distribución universal. El reservorio son los roedores (ratones colilargos) que contraen una infección crónica y lo eliminan en heces, orina y saliva,

En la República Argentina se conocen casos de esta enfermedad desde mediados de la década del 80.

Si bien las infecciones por hantavirus tienen una baja incidencia, son de importancia para la salud pública por su mortalidad (cercana al 17%) por el riesgo de la presentación de brotes y por el hecho de que no existe un tratamiento específico, por lo que es imprescindible adoptar ciertas medidas de prevención en las áreas donde viven roedores.

Esa prevención se construye en torno a una vigilancia epidemiológica y a un conocimiento del comportamiento ambiental del reservorio y la prevalencia de la enfermedad viral en esos roedores, de modo de poder anticipar cada año el riesgo la probabilidad de transmisión a humanos.

Factores ambientales como las inundaciones, la eliminación de las aves predadoras del ratón (caranchos, lechuzas, aguiluchos), eventos como la floración de la caña cohihue en el sur en 2011, pueden anticipar la aparición de invasiones de roedores.

Es por eso, que la prevención no radica solamente en la capacidad de las personas de "limpiar o evitar el acceso o nidación de roedores en sus domicilios" sino que se trata de herramientas de cuidado colectivo junto a las que pueden demandarse a las personas o grupos familiares uno a uno.

Todas las personas sin infección previa son susceptibles (pueden contraer la enfermedad). Si bien se desconoce la protección y duración de la inmunidad conferida por la infección previa, no se han identificado reinfecciones.

Las infecciones por hantavirus afectan con mayor frecuencia al sexo masculino, y a personas jóvenes en la medida que los brotes se relacionan con la exposición laboral.

Además, dado que tiene un reservorio silvestre propio de las aéreas rurales, la población

que habita en estas zonas es la más afectada. Sin embargo, en ciertas zonas como el corredor Bs As- La Plata el carácter rural no es el habitual, habiéndose observado hábitos periurbanos y domiciliarios en poblaciones de roedores

La transmisión al humano generalmente ocurre al introducirse en el hábitat de los roedores en zonas suburbanas y ambientes rurales, principalmente en los peri-domicilios y durante el desarrollo de actividades laborales, recreativas, o en lugares cerrados como galpones o depósitos infestados por roedores. La infección dentro del domicilio puede ocurrir por invasión de roedores silvestres en busca de alimento o refugio.

 

Se considera que presentan mayor riesgo de exposición para contraer el síndrome cardiopulmonar por hantavirus los siguientes grupos de población:

 

• Pobladores rurales, camioneros o transportistas, guardafaunas, guardaparques, gendarmes, policía, trabajadores de vialidad, trabajadores municipales, recolectores de residuos de sectores rurales donde habita el reservorio.

• Turistas, acampantes, pescadores, etc. que ocupan cabañas que han permanecido cerradas o refugios naturales en áreas con evidencia de roedores.

• Convivientes, familiares directos de la persona enferma, agentes de salud, vinculados a la atención de estos pacientes que no hayan tomado medidas de aislamiento respiratorio y adecuada protección.

 

Intervención ambiental en caso de focos de Hantavirus

Cuando se presentan casos por primera vez en un lugar o región determinada, especialmente en zonas sin casos previos o si se trata de un brote familiar, como parte de la investigación epidemiológica, es conveniente realizar captura y muestreo de roedores en el área de foco, con personal capacitado, equipamiento de bioseguridad, laboratorio de terreno y trampas para el desarrollo de estas operaciones.

Estas actividades deben llevarse a cabo para evaluar la densidad de roedores presentes en un área de posible exposición, determinar las especies y las tasas de infección.

Con los resultados de esta evaluación, se deberán tomar las medidas tendientes a reducir

los niveles de exposición al riesgo de las personas afectadas, aplicando medidas de limpieza, desinfección y desratización, complementarias a las medidas de ordenamiento.

 

Medidas Generales de prevención para la población general

 

El hantavirus es muy sensible por lo cual:

  • No resiste la luz solar

  • Las corrientes de aire

  • Los detergentes

  • Desinfectantes como cloro y alcohol

 

 

Al ingresar a un lugar cerrado por tiempo prolongado se debe:

  • Abrir ventanas y puerta (desde fuera) y ventilar por una hora

  • Colocarse máscara N95 o + y la indumentaria adecuada

  • Rociar el píso con lavandina diluida en agua al 10%

  • Realizar tareas de limpieza que el lugar requiera

  • Lavarse las manos al finalizar las tareas (antes de y tras retirar los guantes). La indumentaria debe ser de uso exclusivo para esta actividad.