CONTINÚAN LOS AVANCES EN EL 8º JUICIO DE LA MEGACAUSA CAMPO DE MAYO

01/08/2013

Desde el 15 de abril, el Tribunal Oral Federal Nº 5 de San Martín lleva adelante el 8º Juicio de la Megacausa Campo de Mayo, donde están imputados el ex comandante de Institutos Militares, Santiago Omar Riveros; el ex jefe del Arsenal Naval de Zárate, Sergio Buitrago; el prefecto Servando Ortega y el ex comisario de Escobar, Juan Fernando Meneghini. Se los acusa de los secuestros y las torturas cometidos en los primeros días del golpe cívico militar contra 29 sobrevivientes de Zárate, Campana y Escobar.

Las declaraciones de los sobrevivientes demostraron el circuito del terror al que fueron sometidos, pasando por 13 centros clandestinos de detención entre dependencias militares, policiales y de Prefectura: las comisarías de Zárate, Campana, Escobar y Moreno, la Prefectura y el Arsenal de Artillería de Marina de Zárate, el barco “Murature”, el Tiro Federal y el Tolueno de Campana, el Pozo de Banfield, Campo de Mayo, entre otros.

Uno de los testimonios más conmovedores fue el de Gabriel Campagnoli, el hijo de Lidia Biscarte, la China, quien relató, desde los ojos de un niño, el secuestro de su madre y la búsqueda que realizó junto a su abuelo enfermo. Cuando lograron ubicarla en el Penal de Devoto, la pudo ver dos veces: “Fue duro, ya que mi madre estaba muy flaquita, había perdido casi todos los dientes por las palizas recibidas y estaba en silla de ruedas, pues le habían roto los talones y no podía caminar. Aunque parecía una viejita, yo la reconocí, claro, la amo, es mi madre”.

Lidia vivía junto a sus hijos en un barrio muy humilde de Zárate, la Carbonilla. En la madrugada del 27 de abril de 1976, un grupo de tareas rompió a patadas la puerta de madera del rancho. Hombres vestidos de civil la agarraron de los pelos, la arrojaron al suelo y la golpearon. A Gabriel, de 8 años, lo ataron en una silla con una sábana; ella fue trasladada en un Torino a la Comisaría de Zárate, donde comenzó el circuito clandestino de torturas y vejaciones atroces: “en todos los lugares por donde pasamos nos torturaron. Las pruebas las tengo en mi cuerpo, todavía. Me faltan pedazos de los talones y tengo lesiones en la vagina y en los pechos”.

En su relato sobre el Arsenal de Artillería de Marina de Zárate, denunció los delitos sexuales a los que eran sometidas las mujeres, dijo: “entendí que estábamos en el infierno”.

En mayo del 76, fue blanqueada. Primero la llevaron al Penal de Olmos, luego a Devoto. La liberaron el 6 de enero de 1976 desde Coordinación Federal. La dejaron en la Ciudad de Buenos Aires en un lugar donde no conocía. Pero la solidaridad no se hizo esperar, una persona le dio ropa y dinero para que pueda regresar a su casa.

La China era delegada sindical de las trabajadoras del Puente Zárate Brazo Largo, que se ocupaban de la limpieza de las oficinas. Antes de comenzar su declaración en la audiencia oral, dijo “quiero traer acá la voz de los compañeros que hoy no están, que no se pudieron defender”. Sus palabras emocionaron a cada uno de los que estábamos allí por Memoria, Verdad y Justicia.

Al finalizar su declaración, se dirigió a los jueces para solicitarles que “aunque sea las condenas de este juicio se lean en las ciudades de Zárate o Campana. Tenemos el derecho de escuchar las condenas en nuestras ciudades que es donde ocurrió tanto horror”.

Etapa de alegatos

A partir del miércoles 31 de julio y el jueves 1º de agosto se retomaron las audiencias judiciales en la etapa de alegatos. Los abogados querellantes piden la máxima pena para los genocidas Santiago Omar Riveros (ex comandante de Institutos Militares), Servando Ortega (prefecto de la Prefectura de Zárate) y Juan Fernando Meneghini (comisario de la Primera de Escobar).

El genocida Sergio Buitrago, capitán de fragata y ex jefe del Arsenal Naval de Artillería de Zárate, imputado en la causa, falleció el 30 de julio sin haber recibido una condena judicial. Sin embargo, su muerte no podrá evitar la condena social que no olvidará ni perdonará.

Existen 30.000 razones para seguir luchando por cárcel común y efectiva para todos los genocidas, civiles y militares. Por eso, es fundamental participar en las audiencias del 31 de julio y el 1º de agosto para acompañar a los abogados querellantes y los sobrevivientes en el pedido de máxima condena con prisión común y efectiva para los genocidas. Las audiencias se realizarán en el Tribunal Oral Federal Nº 5 de San Martín, Pueyrredón 3728, a las 10 horas.