07/05/2026
A 14 años de la sanción de la Ley Nacional de Identidad de Género Nº 26.743, en el actual contexto socioeconómico y de discursos de odio que profundizan las desigualdades, reafirmamos que la identidad no es una concesión, sino un derecho humano soberano. Frente a cualquier discurso de retroceso, la Escuela Pública debe ser un territorio de cuidado frente a la violencia.
Para ello, es necesario el cumplimiento de la Ley y el posibilitar Identidad sin burocracia (aplicación plena del Artículo 12), por lo que el respeto al nombre de pila autopercibido es una obligación legal inmediata y absoluta en todas las Escuelas. Esto incumbe a Estudiantes, integrantes de las familias y la Comunidad, así como también a lxs Trabajadorxs de la Educación.
El Artículo 12 establece que no es necesario haber realizado el cambio registral en el DNI para que la institución respete la identidad de lxs Estudiantes. A su solo requerimiento, el nombre elegido debe ser el único utilizado para el llamado en lista, registros, legajos y actos públicos. El trato digno es un derecho preexistente y superior a cualquier trámite administrativo.
La ESI es la herramienta política y pedagógica para despatologizar las identidades y desarmar los prejuicios que generan hostigamiento. A través de la ESI, la Escuela garantiza el reconocimiento de las diversas formas de ser y sentir, brindando herramientas conceptuales a las niñeces para construir su subjetividad sin los límites de los estereotipos de género tradicionales. Es el marco que nos permite valorar positivamente la diversidad y asegurar que cada Estudiante pueda desarrollarse en un entorno que respete su integridad.
La lucha también se centra en saldar la deuda con las personas mayores travestis y trans que sobrevivieron a décadas de represión institucional y exclusión sistémica. La reparación histórica no es solo un reconocimiento simbólico, sino una necesidad material urgente para garantizar acceso a la seguridad social y a una vejez digna frente a la precariedad económica. Esto se complementa con la exigencia de la plena implementación del Cupo Laboral Trans y el acceso a la vivienda, entendiendo que el derecho a la identidad debe estar respaldado por condiciones de vida básicas.
Como Trabajadorxs de la Educación organizadxs, nuestro compromiso trasciende el aula; nos interpelamos como parte de un movimiento que defiende la soberanía de los cuerpos y sus derechos. Entendemos que una Educación inclusiva es la única vía para reparar las deudas sociales históricas y construir una Democracia real.
¡Nuestras identidades, todas las identidades! ¡Nuestros derechos, todos los derechos!