Hay niños y niñas que no aprenden al mismo ritmo que otros, que se mueven más, que se distraen, que tienen problemas para vincularse, que atraviesan momentos de mucho sufrimiento o que encuentran obstáculos para transitar la escuela.
¿Qué hacemos cuando algo no encaja con lo que esperamos?
Muchas veces buscamos rápidamente una explicación. Una palabra que nombre aquello que preocupa, una categoría que permita ordenar lo que sucede. "Mi hijo tiene TDAH". "Lo derivaron por diagnóstico de TEA".
Los diagnósticos pueden ser necesarios y en determinadas situaciones, orientar intervenciones. Pero una categoría no alcanza para definir la infancia.
La infancia está en movimiento: aquello que hoy preocupa, que dificulta un aprendizaje o que aparece como un malestar, puede transformarse con el tiempo. Lo que sucede a los cuatro o cinco años no necesariamente tendrá el mimo sentido ni ocupará el mismo lugar algunos años después. Por eso, apresurarnos a fijar una característica como si definiera a un niño o una niña puede condicionar la manera en que miramos y acompañamos.
Las dificultades que atraviesan niños y niñas no aparecen aisladas. Se entraman con sus vínculos, sus experiencias la familia, la escuela y las condiciones en la que crecen. Por eso, cada situación requiere ser escuchada y comprendida en su complejidad.
Despatologizar las infancias no significa negar el sufrimiento no desconocer las dificultades que requieren atención. Significa evitar que aquello que suceda a un niño o una niña quede reducido a una etiqueta que termine definiéndolo.
Una explicación puede ser necesaria para orientar. Pero cuando se convierte en una respuesta cerrada, puede dejar de lado otras preguntas: ¿qué le está pasando?, ¿qué necesita?, ¿qué está expresando?, ¿qué podemos hacer para acompañarlo?
Sostener abiertas las preguntas permite acercarnos a aquello que no queda dicho, a lo que se expresa de otros modos y a lo que requiere ser escuchado para poder acompañar.
En este sentido, el trabajo de lxs pisicopedagogxs resulta fundamental.
En los Centros de Salud de Suteba, las psicopedagogas acompañan situaciones vinculadas con el aprendizaje y aportan una mirada específica sobre los modos en que cada niño o niña aprende, se vincula con el conocimiento y transita la escuela.
Porque cuando algo no encaja, no siempre se trata de hacer que ese niño o esa niña encaje. A veces se trata de mirar de otro modo, respetar los tiempos y construir otras posibilidades.
En este Día lxs Psicopedagogxs, desde Suteba reconocemos su trabajo cotidiano y su aporte para acompañar las distintas formas de aprender y crecer.