Efemérides

16 DE OCTUBRE: DÍA MUNDIAL DE LA ALIMENTACIÓN

Desde el año 1979, cada 16 de Octubre se celebra este día promovido por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y Alimentación (FAO) con el propósito de reducir el hambre en el mundo y avanzar hacia la meta de Hambre Cero para 2030.

Este año el lema es "Cultivar, Nutrir, Preservar. Juntos." que se propone convocar a la solidaridad para que los alimentos saludables lleguen a todos los rincones del planeta. Y en este contexto de la pandemia por Coronavirus identifica como héroes a quienes trabajan plantando, cultivando, pescando, produciendo y transportando alimentos.

DERECHO A UNA ALIMENTACIÓN QUE DEBE SER SALUDABLE

En el artículo 75 inciso 22 de la Constitución Nacional, el Estado argentino reconoce el derecho a la alimentación de forma implícita al dar jerarquía constitucional, superior a las leyes ordinarias, a la Declaración Universal de Derechos Humanos, a la Convención Americana sobre Derechos Humanos y al Pacto de Derechos Económicos, Sociales y Culturales.

Sabemos que una alimentación saludable es la que aporta todos los nutrientes esenciales y la energía necesaria para que las personas puedan llevar adelante las actividades diarias y mantenerse sanas.

Se estima que 1 de cada 5 muertes a nivel global son atribuibles a una alimentación inadecuada tales como el alto consumo de sodio, el bajo consumo de frutas y verduras y el bajo consumo de granos enteros, que ocasionaron mayormente muertes por enfermedad cardiovascular, cáncer y diabetes.

La alimentación no saludable genera riesgos para la salud que en la actualidad son la causa de una importante carga de morbilidad

De esta manera, el acceso a una alimentación saludable marca una desigualdad que se paga con la muerte a edades tempranas de la vida y esto es más evidente en las tasas diferenciales desfavorables que presentan los países de ingresos bajos y medios, que acumulan un 75% de esa mortalidad, la mitad de ellas en personas entre los 30 y los 69 años. Fallecen en el mundo 41 millones de personas por año por estas causas, 32 millones de esos fallecimientos son en los países menos favorecidos económicamente.

En las últimas décadas se registró a nivel mundial un cambio en el patrón alimentario, en particular en poblaciones urbanas. Por un lado, se encuentra el progresivo aumento del consumo de alimentos y bebidas con alto nivel de procesamiento (ultraprocesados), contenido energético alto y bajo valor nutritivo (con contenido alto de grasas, azúcares y sal). Y simultáneamente, se observa la disminución del consumo de alimentos sin procesar o mínimamente procesados, como frutas, verduras, legumbres, granos integrales y semillas, entre otros.


EN ARGENTINA

 La cuarta edición de la Encuesta Nacional de Factores de Riesgo (ENFR) que se llevó a cabo en el último trimestre de 2018 arrojó cifras preocupantes en consonancia con la tendencia mundial.

En la Argentina, los cambios en las prácticas alimentarias siguen la tendencia mundial y atraviesan a todo el entramado social, afectando especialmente a los grupos en mayor situación de vulnerabilidad. En particular, el consumo de frutas disminuyó un 41% y el de hortalizas un 21% en los últimos 20 años. Mientras que el consumo de gaseosas y jugos en polvo se duplicó en el mismo período

Los determinantes de las modificaciones en los patrones y las prácticas alimentarias son múltiples y complejos: los ingresos, los precios, las tradiciones culturales, el ritmo de vida, la información disponible, los cambios en los modelos de producción de los alimentos, su disponibilidad, asequibilidad, formas de comercialización, marketing y publicidad, entre otros aspectos. Si bien las elecciones son individuales, las características de los entornos donde se desarrollan las personas juegan un papel fundamental en el consumo de alimentos.

Es por eso que la protección del derecho a la salud y a una alimentación adecuada a través de políticas públicas debe apuntar fundamentalmente a la regulación de los productos y de los entornos obesogénicos.

Es muy bajo el consumo de frutas o verduras, especialmente en los grupos socialmente más desfavorecidos. Las barreras económicas al consumo de alimentos saludables resultaron más frecuentes en estos sectores.

Más del 40% de la población refirió comer la cantidad adecuada de frutas y verduras, lo que deja de manifiesto el alto nivel de desconocimiento sobre la recomendación de consumir 5 porciones de frutas y verduras por día.

EN NUESTRO SINDICATO

Hace muchos años venimos trabajando en la promoción del Derecho a una Alimentación Saludable para todxs. La indagación de las condiciones de alimentación de las personas que trabajan en la educación ha sido uno de los ejes de las Unidades Móviles Preventivas que recorrieron la provincia con el programa "SUTEBA va a la Escuela".

Así es que se fue construyendo una conceptualización para abordar el problema desde la perspectiva de la vida cotidiana de trabajadores y sus familia teniendo en cuenta no solamente la manera en que las condiciones de trabajo intervienen en este aspecto sino también la organización del tiempo y la vida familiar, así como el acceso a los alimentos y las elecciones realizadas.

De acuerdo a lo que hemos ido conociendo en este aspecto, es mucho lo que debemos trabajar todavía.

Como la alimentación es un hecho social que refleja además la singularidad de cada lugar, su geografía, su producción, su cultura y las costumbres, pero que además y especialmente en estos tiempos neoliberales en el mundo está fuertemente condicionado por factores económicos de la producción en general y de la industria de alimentos en particular, se hace indispensable visitar la categoría conceptual de la soberanía alimentaria para poder desarrollar estrategias de alimentación saludable accesibles para todxs.

También es importante tener en cuenta que la disputa por una alimentación saludable tiene que desandar la tendencia que en los últimos años promovió incisivamente la industria alimentaria en nuestro país y en el mundo, fomentando desde la propaganda en miles de formas distintas la instalación de los alimentos ultraprocesados en el paladar de la población desde la temprana infancia.

La ley de etiquetado frontal y la regulación por parte del Estado de la publicidad sobre alimentos son una necesidad para reducir el impacto dañino en la salud que generan estos alimentos.

LA ALIMENTACIÓN EN LA PANDEMIA

Desde el inicio del Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio, quienes trabajan en la educación se preocuparon por hacer llegar a alumnos y familias los alimentos del Sistema Alimentario Escolar (SAE). Para ello se organizaron y, con las medidas de cuidado necesarias, hicieron frente a ese desafío. Les damos nuestro reconocimiento, solidaridad  y abrazo fraterno.


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