11 AL 18 DE MAYO DE 2026: SEMANA DE CONCIENTIZACIÓN DEL USO DE SAL

El consumo excesivo de sal es un problema que afecta la salud de las personas desde edades tempranas, causando muertes prematuras y condicionando además a futuro los hábitos alimentarios de las infancias.

La Semana de Concientización sobre el consumo de sal se celebra en todo el mundo y es un llamado a visibilizar el tema para reducir el impacto perjudicial que la sal tiene especialmente en la salud cardiovascular, cerebral y renal.

El consumo mayor a 2 gramos por día de sodio (equivale a 5 gramos por día de sal) se asocia a un aumento significativo de la presión arterial, lo que incrementa el riesgo de enfermedades cardiovasculares (ECV) y otras enfermedades no transmisibles.

En nuestros países, tres cuartas partes del sodio alimentario proviene de alimentos procesados y ultraprocesados, como salsas y aderezos, pan, galletas, platos preparados, carnes procesadas y quesos.

La intervención más sencilla y rentable para abordar esta amenaza es disminuir la cantidad de sal que consume la población.

Reducir el consumo de sal es una medida práctica que salva vidas y previene enfermedades. Sencilla técnicamente, pero es compleja de lograr por la diversidad de actores que involucra y los intereses que afecta.

En términos de conducta individual es difícil instalar cambios permanentes en hábitos alimentarios que han sido largamente sostenidos. Además hay mucha "sal oculta" en los alimentos ultraprocesados y mucha propaganda que promueve el consumo de alimentos no saludables y con exceso de sodio dirigida en especial a infancias y adolescencias.

Algunas medidas que pueden tomarse son individuales, accesibles para las personas y los grupos familiares. No obstante, resultan determinantes las medidas que puedan y deban implementar los Gobiernos en la regulación del uso de sal en la composición de alimentos, sobre todo los ultraprocesados.

Una de estas medidas es el etiquetado frontal de alimentos, política pública para informar cabalmente y cuidar a lxs consumidorxs de alimentos en el momento de elegir su compra. El sodio es uno de los nutrientes críticos informado en los octógonos cuando supera las concentración prevista por norma en una porción.

Otras intervenciones poblacionales efectivas que pueden aplicar los Gobiernos son las políticas de reformulación de alimentos para reducir el componente de sodio, las políticas de compras públicas y de servicio de alimentos y las campañas de comunicación que contribuyan a visibilizar el tema en todos los niveles, muy especialmente para proteger a las infancias evitando que sean objeto de la publicidad de alimentos no saludables.

Para promover políticas públicas que reduzcan el consumo de sal, la OPS propone ya hace algunos años el paquete SHAK. Se trata de una publicación que reúne artículos que documentan políticas e intervenciones que resultaron efectivas en diferentes países y regiones del mundo para reducir la ingesta de sal de la población.

El acrónimo SHAKE se basa en las áreas clave de acción para reducir el consumo de sal de acuerdo a sus iniciales en inglés. Refieren a:

  • Vigilancia: medir y monitorear el consumo de sal

  • Movilización del sector: promoviendo la reformulación de alimentos

  • Adopción: de normas eficaces para el etiquetado y promoción de productos alimenticios

  • Conocimiento: educar y comunicar a la población la importancia de reducir el consumo de sal

  • Entornos: que favorezcan una alimentación saludable

Las propuestas recopiladas abordan 5 ejes fundamentales para reducir la ingesta de sodio en la población con medidas que deben ser llevadas adelante por Gobiernos, equipos de salud, autoridades del ámbito escolar, sociedad civil y hasta familias.

Los tres primeros ejes serán del ámbito de injerencia de Gobiernos, asociaciones científicas y de productores de alimentos.

Los dos siguientes: Conocimiento y educación por un lado y entornos que favorezcan una alimentación no dañina son abordajes compartidos entre instancias gubernamentales y ciudadanxs involucradxs en espacios de educación y comunicación, así como de militancia de la sociedad civil para la promoción del derecho a una alimentación saludable.

En este sentido, las Escuelas tienen un rol fundamental en el trabajo con infancias, adolescencias y familias, promoviendo una alimentación que no dañe la salud y no condicione a largo plazo el paladar y los hábitos de las jóvenes generaciones.

Algunas de estas experiencias pueden resultar inspiradoras para promover prácticas saludables en el hogar las Escuelas y los lugares de trabajo: https://iris.paho.org/server/api/core/bitstreams/3c1c6a09-abce-45e4-ba52-2bddc609a6f9/content

Para compartir en escuelas, en la consulta o en sala de espera dejamos a disposición material del Ministerio de Salud de la PBA. Guía Salud al Plato. Allí encontrarán información clara en cuanto a recomendaciones para el uso de sal y condimentos.
Disponible en https://www.ms.gba.gov.ar/sitios/alimentacionsaludable/materiales/