¿De qué hablamos cuando hablamos de salud mental?

10 DE OCTUBRE: DÍA MUNDIAL DE LA SALUD MENTAL

Cuando hablamos de salud mental, ¿de qué hablamos? ¿De enfermedades y diagnósticos? ¿De angustia, ansiedad, tristeza? ¿De esos momentos en los que algo de nuestra vida se vuelve difícil de atravesar? ¿De la posibilidad de pedir ayuda cuando sentimos que solxs no podemos?

Hablar de salud mental es hablar de todo eso, pero también de algo más. Porque la salud mental no significa estar bien todo el tiempo. En la vida atravesamos pérdidas, cambios, conflictos, incertidumbres. Hay momentos de alegría y otros de sufrimiento. Hay situaciones que podemos transitar con nuestros propios recursos y otras en las que necesitamos de otrxs.

No todo sufrimiento es una enfermedad. Pero tampoco todo sufrimiento tiene que ser atravesado en soledad.

La salud mental tiene que ver con nuestra historia, con aquello que nos pasa y con la manera singular en que cada persona puede encontrar modos de atravesarlo. Pero también tiene que ver con los vínculos que construimos, con el lugar que tenemos para lxs otrxs y con las condiciones en las que vivimos y trabajamos.

INTERVENCIÓN SINDICAL

En el año 2023, tras haber identificado como un problema en trabajadorxs de la educación la existencia de situaciones de padecimiento subjetivo que requieren una pausa en el trabajo sin que se trate de un diagnóstico de enfermedad mental, el sindicato presentó a la DGCyE la propuesta de creación de una licencia que contemple esas situaciones.

Pueden haber estado vinculadas o no a condiciones del trabajo docente. Se trata de casos que no ameritan una licencia psiquiátrica convencional ya que no conllevan el diagnóstico de un trastorno psiquiátrico aunque sí presentan un deterioro temporal de la capacidad laborativa.

La licencia por reacción al estrés agudo otorga hasta 4 días de reposo laboral, requiere certificado de un psiquiatra y se tramita a través de la app Mis Licencias.

Los Centros de Atención Primaria de la Salud de SUTEBA cuentan con atención en Salud Mental.

Freud ubicaba dos cuestiones fundamentales para la vida: amar y trabajar. Dos palabras sencillas que abren muchas preguntas.

Amar no es solamente estar en pareja. Es poder construir vínculos, querer y ser queridos, cuidar y ser cuidados, tener otrxs con quienes compartir la vida.

Y trabajar no es solamente tener un trabajo. Es también poder hacer, crear, participar, encontrar un lugar en el mundo y construir proyectos.

Pero para amar y trabajar también necesitamos condiciones que lo hagan posible. Necesitamos un salario que permita vivir dignamente, una vivienda segura, un trabajo que no sea fuente permanente de sufrimiento, tiempo para descansar y encontrarnos con otrxs, vínculos que sostengan y posibilidades de imaginar un futuro.

Necesitamos espacios de cuidado y acompañamiento cuando atravesamos momentos difíciles. Lugares donde podamos hablar, ser escuchadxs y encontrar apoyo cuando aquello que nos pasa se vuelve difícil de llevar.

Y necesitamos políticas públicas que reconozcan la importancia de la salud mental y que cuenten con los recursos necesarios para garantizarla como un derecho. Porque no todo depende de cada persona. Hay condiciones que pueden hacer más posible —o mucho más difícil— cuidar nuestra salud mental.

Entonces, ¿de qué hablamos cuando hablamos de salud mental? Hablamos de poder atravesar lo que nos pasa sin tener que hacerlo necesariamente en soledad. De los vínculos que construimos, de nuestros proyectos, de la posibilidad de amar y trabajar. De contar con espacios de cuidado y acompañamiento cuando los necesitamos. Y también de las condiciones sociales que hacen posible una vida que podamos sentir como propia.

La salud mental es un derecho. Y garantizar ese derecho implica construir las condiciones para que todas las personas puedan cuidar su salud, ser cuidadas y recibir atención cuando la necesitan.