SENTENCIA CAMPO DE MAYO: BIGNONE Y RIVEROS CONDENADOS A PRISIÓN PERPETUA POR DELITOS DE LESA HUMANIDAD

13/03/2013

En el marco de los juicios por delitos de Lesa Humanidad cometidos en el Centro Clandestino de Detención que funcionaba en Campo de Mayo, el ex presidente de facto Reynaldo Bignone fue condenado a prisión perpetua y la misma pena se les impuso al ex jefe del Comando de Institutos Militares, Santiago Omar Riveros; al coronel retirado, Luis Sadí Pepa; al general de Brigada, Eduardo Corrado y al coronel Carlos Macedra. Además, el Tribunal Oral Federal N°1 de San Martín condenó al ex oficial de Inteligencia del Ejército, Carlos José Somoza, a la pena de 25 años de prisión; a los oficiales de Gendarmería, Hugo Castagno Monge y Julio San Román, a 20 años; al general de división retirado Eugenio Guarañabens Perelló a 16 años; al ex oficial de Inteligencia del Batallón 601, Carlos del Señor Hidalgo Garzón, a 15 años; y a su esposa María Francisca Morillo, a 12 años. El SUTEBA estuvo presente  y acompañó a los familiares en la sentencia.

El Tribunal de San Martín, conformado por los jueces Héctor Sagretti, Daniel Cisneros (subrogante) y Daniel Petrone (subrogante), dio a conocer el veredicto pasadas las 14 en una sala que albergó a muchísimos familiares que se hicieron presentes, al igual que cientos de personas que siguieron la audiencia desde la calle a través de una radio abierta y pantallas gigantes.

A todos los acusados se los encontró responsables de participar en los delitos cometidos en perjuicio de 23 personas, en las que se encuentran siete mujeres embarazadas. Cabe recordar que en el hospital militar de Campo de Mayo hubo una maternidad clandestina, donde las prisioneras embarazadas eran retenidas para que tuvieran a sus hijos y, posteriormente, expropiárselos para entregarlos a familias relacionadas con los militares.

Estuvo presente en la sentencia Rosa Pereyra Lanzillotti, Secretaria de las Abuelas de Plaza de Mayo, quien marchó por la desaparición de su hermana Ana María, embarazada de siete meses y que dio a luz en cautiverio, sumándose al reclamo el esposo de ella, Domingo Menna, secuestrados por la dictadura el 19 de julio de 1976. Alba se expresó con respecto a la instancia que condenó a genocidas: "Es como que se abre una puerta a la luz y a la esperanza, la justicia es la luz verdadera. Está la sensación de que salimos de un círculo oscuro a la claridad, no me interesa que se mueran en la cárcel, estoy satisfecha de que con los juicios la gente se haya enterado de lo que hicieron y lo que son. Casi me basta con eso, pero creo que tienen que recibir un castigo porque sino sería demasiado evidente la injusticia. Estos no son como los crímenes que hay en la calle, esto se hizo desde el Estado, por eso se necesita el ejemplo de la pena de la cárcel". A su vez, resaltó el acompañamiento y la lucha de la gente: "Hay que agradecer a toda la gente que en estos 30 años ha luchado para esto, porque no hubiera sido posible de no ser por los organismos de derechos humanos y sino hubiera estado el pueblo luchando. Esto es el resultado de la lucha de un pueblo, donde hay un pueblo que no luche, no hay justicia."

A su vez, Laura Catalina de Sanctis Ovando, debido que un cargo en el juicio tiene que ver con su apropiación por Carlos del Señor Garzón y su mujer María Francisca Morillo, quiene la inscribieron como hija propia hasta que recuperó su identidad en septiembre de 2008. Se descubrió que es hija de Raúl René de Sanctis y Miryam Ovando, quien fue secuestrada el 1 de abril de 1977 en la localidad bonaerense de Virreyes, cuando estaba embarazada de seis meses. Luego estuvo detenida en Escobar, en un centro clandestino dependiente de Campo de Mayo, donde dio a luz a Catalina el 11 de agosto de 1977 en el Hospital Militar. Catalina relató cómo recuperó su identidad y cómo se involucró con las Abuelas: "La verdad que a mí me encontraron, me costó al principio y no me animaba a creer eso. Finalmente hubo un resultado de ADN en septiembre del 2008 y que pude asumir recién en 2010 al encontrarme con una carta que mi mamá pudo escribir. Sentí la necesidad de conocer la persona que había escrito esa carta y también a mi papá, por eso me acerqué a mis familiares y, como mis papás eran de Rosario, me fui para allá a conocerlos a todos y eso me permitió encontrarme. Me acerqué a Abuelas y empecé a participar del armado del juicio por mi apropiación y de la desaparición de mis papás que fueron llevados a Campo de Mayo". A su vez, compartió sus sensaciones con respecto a la sentecia: "Hay mucha emoción y mucha ansiedad porque se termine y que mis papás tengan justicia, para mis abuelos que no pudieron verlo. Puedo sentir el alivio de poder dejar esto en el pasado, aunque siempre va a estar presente, pero se va a poder poner la energía en poder encontrar otros nietos, en ir reafirmando mi identidad y tener una vida plena como la tenía que haber tenido siempre como Catalina".

Cuando el Tribunal finalizó de dictar el veredicto, los familiares y el SUTEBA, con sus diferentes seccionales presentes y junto a otras organizaciones que se hicieron presentes, marcharon hasta la Plaza Central de San Martín, donde la coordinadora Juicio de Campo de Mayo organizó un festival para celebrar la sentencia junto a bandas musicales y a varios familiares que expresaron ante el público su agradecimiento en este nuevo logro en la justicia.




Fecha de publicación : 13-03-2013