MENÉNDEZ, UN GENOCIDA EN BUSCA DE UNA NUEVA CONDENA

Ya es habitual la defensa del terrorismo de estado que hace el señor Menendez en cada juicio. Y este, donde se lo juzga junto a Bussi, por delitos de lesa humanidad cometidos por la policía de Tucumán, no fue la excepción. El ex comandante del Tercer Cuerpo de Ejército reiteró su negativa a declarar, sostuvo que los juicios por crímenes de lesa humanidad son inconstitucionales, celebró que "se combatió y venció al terrorismo marxista" y consideró que "la Argentina es el primer país donde compatriotas juzgan a sus soldados victoriosos"
En un nuevo acto de provocación en contra de la sociedad que lo está juzgando por crímenes de lesa humanidad, Menéndez aseguró que las Fuerzas Armadas actuaron “sin cometer delito alguno” y que, “por mi carácter de comandante, fui el único responsable”. “Por eso, a mis dignos subordinados de ayer no se les puede imputar nada”, reclamó. “Hoy se da una paradoja grotesca”, continuó. “Los terroristas marxistas, que desde el extranjero atacaron la República, y que no creían en nuestras instituciones, usan esas mismas instituciones para juzgarnos por haberlas defendido”, añadió. “Este es el primer país en el que sus compatriotas juzgan a los soldados victoriosos que lucharon por y para ellos”, dijo, y advirtió que “no declararé ante nadie que no sea mi juez natural”, para “no ser cómplice de los marxistas que, haciendo uso de las vías legales, quieren llevarnos otra vez al abismo. No seré un títere más de este teatro armado y manipulado por los guerrilleros de ayer". Por otra parte, la abogada Mirta Mántaras recordó que el golpe de Estado fue cívico-militar, ya que había intereses particulares en concretar un cambio económico y político sin resistencia ni disturbios sociales. La abogada de la APDH de Bahía Blanca, autora de Genocidio en Argentina, explicó que al comienzo del Operativo Independencia había limitadas acciones foquistas en Tucumán, protagonizadas por no más de ochenta guerrilleros. El objetivo era “la población urbana, no lo que pasaba en los montes”, dijo. Testimonios sobre fusilamientos En el Arsenal "Miguel de Azcuénaga" de Tucumán "fueron fusiladas entre 800 y 1.000 personas", de 1976 a 1977, aseguró ayer un sobreviviente de ese centro clandestino de detención, que declaró como testigo en el juicio oral por la desaparición de 22 de personas que fueron vistas por última vez en la Jefatura de Policía de la provincia. Muchos de los prisioneros del Arsenal habían sido trasladados allí desde dicha Jefatura, indicó el testigo, Osvaldo Humberto Pérez, un ex estudiante de Ciencias Económicas oriundo del Chaco. Pérez dijo que esto último lo supo por boca de algunos prisioneros como el senador provincial peronista Damián Márquez y el estudiante de Derecho Víctor Safarow, quienes murieron en el Arsenal, pero no fusilados sino como consecuencia de las heridas que les causó la torrtura, relató. También lo supo, agregó Pérez, por lo que le contó otro prisionero que había sido trasladado desde la Jefatura al Arsenal y sobrevivió, Juan Martín, quien está citado también como testigo de este juicio.Pérez declaró además que vio en el Arsenal a dos de los imputados en este juicio: al general Antonio Domingo Bussi y al teniente coronal Mario Albino Zimmermann, quienes eran entonces jefe del operativo antiguerrillero en Tucumán, además de gobernador de facto de la provincia, y jefe de la Policía provincial. El impactante testimonio de Pérez fue en la tarde de ayer, en la tercera jornada del juicio. Por la mañana, otros dos de los imputados, el general Luciano Benjamín Menéndez y el entonces coronel Albertó Cattáneo, se habían abstenido de declarar ante el tribunal integrado por Gabriel Casas, Carlos Jiménez Montilla y Josefina Curi.
Fecha de publicación : 19-02-2010