HABLAR DE CUIDADOS ES PRESERVAR LA SALUD

¿De qué hablamos cuando hablamos de cuidados?

Cuando hablamos de cuidados nos referimos a ayudar o brindar atención a otrx. También se vincula a la idea de preservar o conservar algo que, en este caso, podría ser ni más ni menos que la Salud.

En Salud, la idea de cuidado se diferencia de la de atención -una noción que incluye una concepción asimétrica, donde unx es activx y sabe y otrx es "paciente"-. El término "cuidado" en cambio, supone una relación horizontal donde todxs saben o deben saber algo, y todxs tienen responsabilidades y deberes.

Todo trabajo en Salud involucra además del aspecto estrictamente técnico, otro que podríamos definir como el núcleo cuidador que toma en cuenta la parte humana, de relación interpersonal. Este aspecto constituye parte central de las expectativas de las personas en términos de cuidado. Pacientes y familiares desean estar informadxs, sentirse segurxs, que se ocupen de sus problemas, sus necesidades, sus preocupaciones.

La perspectiva del cuidado propone prestar atención al mundo y a la gente común. Esta dimensión de lo común tiene poca visibilidad. Se ve sobre todo cuando desaparece, por ejemplo, en casos de desastre.

El trabajo del cuidado no es reducible a la actividad -la actitud de una sola persona- sino que está respaldado por el trabajo colectivo. Trabajo de apoyo, de cooperación, de atención compartida. Permite al mismo tiempo definir propósitos generales, implementando acciones singulares, que den cabida a cada quien. La atención colectiva a las pequeñas cosas. En esa consideración de lo singular radica su eficacia.

En el mundo actual, la sociedad está atravesada por una tensión entre la necesidad de atención o de cuidado y los requisitos de la gestión pública más dados a la cuantificación.

2020 Y EL COVID-19

La pandemia puso a los Estados y sistemas de Salud del mundo en una situación en la que su capacidad de cuidado quedó en cuestión y en el centro de la escena.

En nuestro país, por la necesidad de cumplir con el aislamiento (ASPO) y luego con el distanciamiento social preventivo obligatorio (DISPO) para reducir la propagación de la enfermedad, se debió reorganizar el conjunto de recursos y organizaciones de todo tipo que la sociedad destina a la producción de prestaciones, para cuidar la salud de la población y poder sostener su atención con los cuidados necesarios y así evitar los contagios.

En el SUTEBA, la reorganización de cada Centro de Atención Primaria de la Salud en lo que refiere al espacio físico, a las tareas de lxs Trabajadorxs y a la organización de la atención y las prestaciones, se realizó implementando los protocolos de protección inmediatamente al inicio de la pandemia y fue adecuándose a los cambios de escenario epidemiológico y a los requerimientos para dar continuidad a los cuidados.