El análisis de Roberto Baradel

ESCENARIO COMPLEJO

Sin duda asistimos en este comienzo de año a un escenario complejo. Los efectos de la crisis del capitalismo a escala mundial empezaron a despuntar en nuestro país, más que por sus consecuencias materiales, por una actitud patética, mezquina y voraz de los grupos económicos que agitan el fantasma de la crisis para despedir trabajadores o para congelarles el salario y así seguir manteniendo las altas tasas de ganancias con las que se beneficiaron todos estos últimos años y que no están dispuestos a resignar. No nos sorprende, es la razón de ser del capitalismo, maximizar la tasa de ganancias, y en la cual los trabajadores somos una variable más de ajuste sin importarles demasiado las consecuencias sociales que provocan estas decisiones, en pos de tan altruista objetivo. En el marco de una crisis de estas características, es fundamental que los trabajadores defendamos por igual tanto los puestos de trabajo como nuestro salario. Establecer como paradigma general el sostenimiento del empleo a cambio del congelamiento o el recorte salarial es una opción contraria a los intereses de los trabajadores y perjudicial para la economía del país. ¿Por qué? Por la sencilla razón que el salario de los trabajadores se vuelca íntegramente al consumo de bienes y servicios, fundamentalmente en los rubros de alimentación, vestimenta, vivienda, educación, salud y en menor medida, lamentablemente, en recreación, cultura y esparcimiento debido a los bajos niveles salariales de vastos sectores de la población, y porque todavía subsiste en nuestro país, a pesar del crecimiento económico registrado en estos últimos años, grandes brechas de desigualdad. El consumo se registra en el mercado interno manteniendo los niveles de demanda y de producción, y en consecuencia sosteniendo el empleo y evitando los despidos. Si el salario no aumenta para poder lograr mejores niveles que nos permitan no sólo subsistir con lo básico sino acceder a otros bienes de consumo, habrá menos demanda, se va a registrar una caída en la producción, la economía va sufrir, en primer término, un proceso de desaceleración (situación que comienza a registrarse) para culminar en una recesión que provoque despidos, mayor desocupación, y que se acrecienten nuevamente aún más los niveles de desigualdad. Ante la crisis, el gobierno ha intervenido hasta el momento favorablemente en algunas empresas del sector privado para impedir los despidos. Por supuesto que esto fue posible por la lucha que los trabajadores de estos sectores dieron en defensa de los puestos de trabajo. Ha tomado, además, una serie de medidas que están orientadas a sostener el consumo, que están bien pero que son parciales, porque llegan sólo a una franja de nuestra sociedad. La contracara de esto es el aumento del costo de vida, aumento de alimentos, del transporte, de tarifas, etc. y los niveles de desigualdad que todavía subsisten. Está frente a un desafío: o avanza en la distribución de la riqueza (aumento de salarios y un programa universal que termine con la indigencia y la pobreza) o se recuesta sobre un modelo económico que tiene limitaciones, que no resuelve el problema de la desigualdad y que en épocas de crisis tiende a exigir la aplicación de viejas recetas neoliberales que llevaron al país al borde del abismo. Las paritarias son una conquista de los trabajadores y una herramienta, al igual que las movilizaciones y la huelga, que nos permiten disputar la distribución de la riqueza. Los trabajadores asumimos nuestra responsabilidad y el desafío que nos compete en esta coyuntura. Expresamos públicamente nuestra voluntad de dialogo a la A la vez de ratificar nuestra convicción y nuestro accionar en la defensa y en la mejora de nuestro salario y de nuestras condiciones laborales, en la unidad y la lucha junto a otros sectores por una justa distribución de la riqueza y nuestra inquebrantable decisión de no permitir una vuelta atrás en este proceso. Las paritarias son una oportunidad que no debemos desaprovechar. Los trabajadores no lo vamos hacer, ahora la palabra la tiene el gobierno.
Fecha de publicación : 09-02-2009