10 DE JUNIO: DÍA NACIONAL DE LA SEGURIDAD VIAL. ¿POR QUÉ LOS ACCIDENTES DE TRÁNSITO SON UN PROBLEMA DE SALUD?

Entre 20 y 50 millones de personas por año sufren traumatismos no mortales, lesiones y secuelas permanentes a causa de los accidentes de tránsito, según datos estimativos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). ¿Por qué se eligió este día? ¿Qué se puede hacer para modificar esta situación? ¡Seguí leyendo!

 

¿POR QUÉ EL 10 DE JUNIO ES EL DÍA NACIONAL DE LA SEGURIDAD VIAL?

Porque ese día pero del año 1945 se cambió la mano de circulación vehicular. Pasó desde la izquierda a la derecha, tal como la conocemos actualmente. Fue un día domingo y se estableció que la primera semana se manejaría a menor velocidad para realizar una mejor adaptación y evitar accidentes. Esto requirió medidas de comunicación generales y hasta calcomanías que se pegaban en los vidrios de los autos indicándole a las personas que conducían por donde debían pasar a un auto.

Argentina y Uruguay fueron los últimos dos estados de América Latina que hicieron este cambio.

 

LA SEGURIDAD VIAL EN LA ACTUALIDAD

Los accidentes de tránsito causan la muerte de 1,3 millones de personas en el mundo, anualmente. La persistencia de cifras de tal magnitud y frente a unos factores de producción del problema identificables y conocidos, transforma a este problema de salud en otra epidemia de escala mundial.

¿QUIÉNES PUEDEN INTERVENIR EN ESTE PROBLEMA?

Como la mayor parte de los problemas de salud en una población, los accidentes de tránsito exponen en su análisis una compleja red causal que excede por mucho el ámbito de alcance del sector salud. Requiere un abordaje intersectorial, con Obras Públicas, Transporte, Educación, entre otros sectores del Estado a los que sería imprescindible sumar las organizaciones de la comunidad y actores tan fundamentales como la industria de productores de automóviles y motocicletas; las empresas de transporte, los sindicatos de conductores de transporte y de mensajería, entre otros.

¿QUÉ PASÓ CON LOS ACCIDENTES DE TRÁNSITO DESDDE EL INICIO DE LA PANDEMIA COVID-19?

En 2020, con las medidas de aislamiento y distanciamiento social (DISPO y ASPO) y las limitaciones a la circulación en rutas para viajes entre localidades y provincias del país, la accidentabilidad en general se redujo junto a la circulación de vehículos. La mortalidad por accidentes de tránsito también descendió en una magnitud asombrosa que, entre el 20 de marzo y el 1 de junio de 2020 fue del 80% menor que la del mismo período en 2019.

Una vez que se reiniciaron actividades en general y la circulación en calles y rutas, otro fenómeno es que la accidentabilidad volvió a aumentar junto con la circulación vehicular, pero no en las cifras que conocíamos anteriormente.

Al reanudarse la circulación, muchas personas lo hicieron en movilidad propia sustentable, evitando el uso del transporte público. Se incrementaron el uso de motos y bicicletas en todas las ciudades del país. Esto puso de manifiesto la necesidad de mejorar las condiciones del trazado urbano para la movilidad sustentable y que el Estado provea los recursos y medidas regulatorias necesarias para aumentar y garantizar seguridad en el transporte urbano a ciclistas.

Las propuestas de Movilidad Sustentable son uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible planteados por la Organización de Naciones Unidas.

La Movilidad Sostenible es un concepto que surge de la preocupación por los problemas causados al medio ambiente y en la sociedad a partir de la generalización del uso de transporte a motor particular en los ambientes urbanos.  

En la pandemia muchas personas optaron por usar formas de transporte que les permitieran evitar el transporte público (caminatas, uso de bicicletas y motos). Eso se reflejó también en un aumento de accidentes y víctimas fatales que se trasladaban en esos medios de transporte, por lo que se vuelve necesario seguir concientizando a ciclistas, motociclistas y peatones y convocando al Estado a mejorar la traza y regular la seguridad en la vía pública para que estas formas de transporte además de sostenibles para el ambiente sean saludables para quienes las utilizan.


Dice el Observatorio de Seguridad Vial: "Más allá de los interrogantes acerca de si se tratan de cambios coyunturales o definitivos, una de las cuestiones que permite observar toda esta situación es la confirmación de la inseguridad vial como otra pandemia de grandes magnitudes, la cual habrá que abordar con mayor efectividad para revertir sus efectos en la población. En este sentido, la pandemia por COVID-19 deja algunos aprendizajes sobre la implementación de acciones de prevención, así como de comunicación, para el cambio efectivo de hábitos y costumbres que pueden considerarse de riesgo. Así, la rápida incorporación del uso de cubrebocas o el distanciamiento físico por parte de la población, son un claro ejemplo de que los cambios culturales son posibles en un corto plazo y que, con una planificación e intervención adecuada, se pueden modificar conductas socialmente arraigadas. De aquí la oportunidad para aprender de estos casos exitosos y promover conductas más saludables con relación a la seguridad vial, tales como el uso de casco en motocicleta o bicicleta, el uso del cinturón de seguridad o el uso de los sistemas de retención infantil, cuya finalidad es la reducción de la mortalidad y morbilidad causada por la siniestralidad vial."

 

Fuente: Carburando