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La escuela pública y el ferrocarril son, en nuestra historia, símbolos y escenarios de proyectos de país en pugna....
Reportaje fotográfico
Revista La Educación en nuestras manos, N° 73, Junio de 2005
Reportaje fotográfico: Jorge Oscar Boido. Un país-factoría, proveedor de materias primas para las metrópolis y mano de obra domesticada para el enriquecimiento de sus parasitarios socios locales; o una nación autónoma que desarrolla sus recursos y el potencial creador de su pueblo al servicio de todos sus ciudadanos. Las vías férreas que los ingleses y las oligarquías desplegaron para llevar al puerto las riquezas expoliadas a estas tierras, fueron también las que ayudaron a entrelazar pueblos y geografías en una identidad común de Nación. Las escuelas, pensadas para homogeneizar a cada nueva generación en la cultura impuesta por esa oligarquía, fueron también las que las formaron en la solidaridad social y el valor de lo público. Su obstinada presencia en medio del paisaje habla de las profundas convicciones y anhelos que laten en cada una de las luchas que nuestro pueblo sigue librando por un proyecto de Nación para todos. Escuela N°5 de Cucullu, provincia de Bs. As. Fundada en 1899, funcionó en este edificio hasta que en 1946 fue trasladada a uno nuevo. Mirando a través de la ventana que la escuela pública abría al horizonte, generaciones de alumnos soñaron con un futuro mejor. Para muchos, para la mayoría, esos sueños que la escuela pública contribuyó a forjar fueron irremediablemente horadados por el sistema social y económico injusto que los sectores dominantes impusieron como proyecto de país. Rotos, inacabados, irrealizados, esos sueños son parte del legado que las generaciones que nos precedieron han dejado en nuestras manos. Alimentan nuestro compromiso por seguir luchando por una escuela pública que abra, para nosotros y para las generaciones venideras, el horizonte de un sueño colectivo.