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El 2005 fue para la docencia bonaerense un año marcado por la fortaleza, la lucha, la convicción y el compromiso por la Escuela Pública. Estamos convencidos que los docentes somos protagonistas en la construcción de un nuevo tiempo, junto a otros muchos trabajadores, que implique el fin de la injusticia, la exclusión, la pobreza, la marginación social. Un nuevo tiempo, en el que a los Trabajadores de la Educación nos toca desempeñar un rol fundamental: educar concibiendo a la educación como una herramienta de transformación.
Un nuevo tiempo, el mismo compromiso.
Revista La Educación en nuestras manos, N° 74, Noviembre de 2005
Indice de la Revista N° 74 Ver el artículo en formato pdf Por Roberto Baradel, Secretario General, SUTEBA. El 2005, sin dudas, para la docencia bonaerense fue un año marcado por la fortaleza, la lucha, la convicción y el compromiso por la Escuela Pública. En la continuidad y profundización de nuestra lucha por la conquista de Derechos y por la Escuela Pública, es que desde inicios del año, quedó marcada la perspectiva de acción del SUTEBA. Obtuvimos complementariamente a la lucha del 2004, la firma de un acta en la que el gobierno se comprometió a recomponer el salario básico docente. Asimismo realizamos un contundente plan de acción provincial convocado desde el Frente Gremial Docente Bonaerense con importantes logros que instalaron nuevamente el fracaso de la reforma educativa y las demandas de los trabajadores de un nuevo proyecto educativo en el que se efectivice el derecho de enseñar y el derecho de aprender. Nacionalmente, en el marco de CTERA, participamos de las caravanas educativas recorriendo todas las provincias y confluimos en el paro nacional del 20 de Mayo, exigiendo la sanción de una Ley de Financiamiento Educativo que recentre las responsabilidades del Estado Nacional como garante de la educación pública. Y para dar fin al modelo educativo menemista, definimos dar un nuevo paso en la construcción de una propuesta educativa alternativa, y convocamos a los trabajadores de la educación a debatir y proponer, en instancias de Congresos Educativos Distritales, Provincial y Nacional. En la dirección de construir más organización popular con el conjunto de los trabajadores efectuamos paros, movilizaciones y jornadas de protesta convocados por la CTA Pcia. de Buenos Aires. Articulamos con otras organizaciones del campo popular tales como el Movimiento Nacional de Chicos del Pueblo, con los cuales compartimos la marcha nacional que desde Tucumán llegó a Plaza de Mayo denunciando claramente que el "Hambre es un Crimen y hay que pararlo"; y con la CCC confluimos en movilizaciones y jornadas de protesta. En la última etapa del año, en septiembre, generamos una movilización a tribunales en La Plata, exigiendo y obteniendo la absolución del compañero Eduardo Pereyra, Pro-secretario de Organización de nuestro Sindicato, procesado por la instalación del Campamento Educativo en La Plata durante el año 2002. Obtuvimos un importante triunfo en contra de la criminalización de la protesta social y de la judicialización de los luchadores populares. Durante octubre y noviembre se dinamizó nuestro accionar en articulación con otras organizaciones hermanas de América Latina, a partir del desarrollo de la Cumbre de los Pueblos. Nos posicionamos fuertemente contra los tratados de libre comercio, la deuda externa, la militarización y la pobreza. Participamos de las Jornadas regionales y distritales convocadas por la CTA. Los días 2 y 3 de noviembre junto a los docentes de toda América Latina trabajamos en el marco del Foro de Educación, y con trabajadores del continente americano en el Foro Sindical. El 4 de noviembre protagonizamos un parazo importantísimo en la provincia de Buenos Aires, al que históricamente adhirió FEB. Desarrollamos actos en todos los distritos y en Mar del Plata fuimos miles marchando en rechazo al ALCA y en repudio a Bush, a pesar de la decisión del Gobernador Felipe Solá de descontar el día, lo que muestra a las claras la voluntad de lucha y la firme decisión de los docentes no sólo de salir a defender y demandar nuestros derechos como trabajadores, los de nuestros pibes y la Escuela Pública, sino que estamos absolutamente convencidos que somos protagonistas y que debemos serlo aún más, junto a otros muchos trabajadores, de la construcción de un nuevo tiempo que implique el fin de la injusticia, la exclusión, la pobreza, la marginación social y que fundamentalmente nos encamine en la concretización de un sueño que otro país y otra América son posibles. Inauguramos ese nuevo tiempo. Al avanzar hacia él, avanzamos siendo capaces de construir con más y más unidad, sin que nos asuste la diversidad y haciendo real que la tolerancia, la reflexión y la construcción colectiva dejan de lado al sectarismo, la irracionalidad y el oportunismo. Tiempo y construcción en los que sepamos distinguir muy bien cuáles son las contradicciones principales de las secundarias. Y comprendamos, de una vez por todas, que la historia no comienza cuando uno llega sino que somos parte de un proceso en el que han aportado antes que nosotros, miles y miles de compañeras y compañeros. Y lo seguirán haciendo otros tantos miles más cuando nosotros ya no estemos. Tengamos siempre presente como dicen y accionan las Madres de Plaza de Mayo, que "la única lucha que se pierde es la que se abandona". Esta, no se gana sólo con una acción y en un solo momento, es un proceso que hay que sostener con coherencia, consecuencia y persistencia, definiendo colectivamente las mejores estrategias que consoliden nuestra organización y la pelea, que nos permitan conquistar pequeñas y/o grandes conquistas que tracen el camino hacia la victoria. Es un desafío aportar a la construcción de un nuevo tiempo en el que reconocer los errores sea una virtud, y en el que reconocer al otro, signifique fortaleza y no debilidad. Un nuevo tiempo en el que la posibilidad de transformación no esté en manos de "dirigentes providenciales" o "vanguardias iluminadas", sino en el compromiso, la participación y la decisión de todos. Es tiempo de luchas tendiendo puentes, desde nuestras prácticas pedagógicas y sociales, que amplíen y profundicen la unidad entre los docentes, con los pibes, con la comunidad, con los trabajadores, con las organizaciones populares. Un nuevo tiempo, en el que a los Trabajadores de la Educación nos toca desempeñar un rol fundamental: educar concibiendo a la educación como una herramienta de transformación. José Martí decía "Ser Cultos, para Ser Libres". Esa es nuestra intención y nuestro compromiso. Este año orgullosamente, con nuestras acciones políticas, lo ratificamos.