ISAURO NO ESTÁ DESCALZO

 

*Por Marina Yasky
Cuando Néstor Kirchner ordenó bajar los cuadros de los genocidas hizo una clara apuesta al futuro por un país con Memoria, Verdad y Justicia. El Ministro Esteban Bullrich ordena bajar los cuadros de Isauro Arancibia, Marina Vilte y Graciela Lotufo del Ministerio de Educación y apuesta exactamente a lo contrario, al país de la desmemoria y la impunidad. Isauro, Marina y Graciela, además de docentes, fueron dirigentes sindicales y luchadores populares desaparecidos por la última dictadura cívico militar. La presencia de sus rostros en el Ministerio de Educación era también un acto de justicia y reconocimiento histórico para los más de 600 docentes desaparecidos durante el genocidio. Los albergaba el salón que lleva el nombre de ese otro inmenso luchador y referente que fue Alfredo Bravo.

Los militares que asesinaron a Isauro la noche del 24 de marzo en Tucumán, le robaron el par de zapatos nuevos que llevaba puestos. Hace cuarenta años que en cada lucha, en cada pibe al que le crecen alas, en cada maestra que se pone el guardapolvo blanco, en cada maestro que atraviesa el monte para izar todas las mañanas la bandera de su escuela le devolvemos a Isauro los zapatos. Porque creemos, como escribió Eduardo Rosenzvaig, que no es justo que un maestro ande descalzo por el cielo y porque los zapatos de Isauro son parte de la Memoria desde la que construimos y soñamos con un país donde nadie camine descalzo.

Le decimos al Ministro que vamos a seguir colgando los cuadros de nuestros Compañeros y levantando sus banderas en cada marcha, en cada aula, en cada cuaderno, en cada lucha y en cada patio. Los vamos a seguir multiplicando contra cualquier versión del olvido. Ahora y siempre.