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Suplemento Digital de la revista La Educación en nuestras manos N° 48; 18 de diciembre de 2008

Para construir un modelo productivo y distributivo alternativo

Desde la Central de Trabajadores Argentinos creemos que un proyecto nacional de formación vinculado al mundo del trabajo debe ser formulado pensando en la formación integral del trabajador, superadora de la formación sólo para el empleo. Por ello, se debe contemplar las facetas política y educativa de los trabajadores como ciudadanos.
Por Vilma Pantolini y Marta Suárez. El contexto social  en el que se desarrolla actualmente la formación para el trabajo en la Argentina tiene características inéditas con respecto a la situación vigente hasta hace poco tiempo atrás.- Si se pone la mirada en la situación social, se observa una fuerte heterogeneidad: conviven estratos minoritarios con gran poder adquisitivo y con circuitos de conocimientos diferenciados de la población bajo el nivel de pobreza y que no accede a los circuitos culturales y educativos.-En los últimos años, si bien ha disminuido el número de personas con ingresos que no alcanzan al mínimo necesario para satisfacer las necesidades básicas, la población en esas condiciones abarca a un tercio del total de habitantes de nuestro país.Asistimos además a profundos procesos de cambios en el mundo del trabajo, tanto en la organización como en los procesos de trabajo. Cambios que sumados al desarrollo de un modelo económico destructor del  aparato productivo nacional, con desindustrialización, concentración de capital y corrimiento del Estado de su función protectora del trabajo, aplicado con intensidad sobre todo en los años 90,  pero con antecedentes en la Dictadura, llevaron los niveles de desocupación a cifras extremas en todo el país. Desde la crisis integral del 2001 hasta el momento, merced a algunos cambios al nivel de la macroeconomía, el empleo se está recuperando, pero las tasas de desempleo siguen siendo preocupantes, y el modelo de distribución de la riqueza no ha variado en lo esencial.- Por todo lo antedicho, la formación para el trabajo enfrenta hoy en día, desafíos complejos y específicos, impensados décadas atrás. Y si siempre ha sido la intención, en las iniciativas emprendidas desde los trabajadores, brindar la formación más amplia posible al respecto, hoy ésta resulta imprescindible, para comprender las realidades de un mundo del trabajo que presenta una enorme complejidad y diversidad.  Desde la Central de Trabajadores Argentinos, afirmábamos en el marco del reclamo por el Seguro de Empleo y formación y seguimos sosteniéndolo actualmente que “Un proyecto nacional de formación vinculado al mundo del trabajo  debe ser formulado pensando en la formación integral del trabajador, superadora de la formación sólo para el empleo. Es decir, debe contemplar las facetas política y educativa  de los trabajadores como ciudadanos” [1]Por ello  y entendiendo que la disputa por la construcción de un modelo productivo y distributivo alternativo también se desarrolla en ese proceso de formación desde CTA provincia de Buenos Aires se decidió integrar y sistematizar los procesos de formación profesional que  varios sindicatos encaraban individualmente en un proyecto de constitución de 12 centros de Formación Profesional que se esta llevando adelante mediante un convenio celebrado con la Dirección General de Educación de la Provincia.- Partimos apoyándonos en los constituyentes históricos de la identidad de la CTA: La recuperación del trabajo como acción transformadora de la realidad, reafirmando al trabajador como productor de la existencia social y como hacedor de la cultura. Teníamos que hacer de este proceso una realidad  que confirmara la posibilidad de una educación asentada en y develadora de, la relación dialéctica entre el trabajo, el conocimiento y la transformación de la realidad, entendiendo que en materia de formación profesional esto significa educar para el trabajo, no para el empleo y asegurar la construcción curricular que forme por y para el trabajo. Algunas cuestiones conceptuales¿Qué significa para nosotros en CTA enseñar un oficio, en el área de FP?En la reflexión sobre el oficio de enseñar, la figura de procesos de trabajo relacionados a la práctica reflexionada, se impone cada vez con más fuerza. Los saberes no bastan para hacer frente a la complejidad y a la diversidad de situaciones laborales. Por este motivo la principal apuesta consiste en recuperar la práctica, es decir los saberes de la experiencia basada en un diálogo con lo real y la reflexión en la acción y sobre la acción.La práctica reflexiva tiene como objetivo coparticipar y hacer dialogar entre sí estos diversos saberes.Se puede conciliar la relación teoría – práctica. Fundamentalmente, se puede relacionar el conocimiento de procesos con saberes de la experiencia.-Es clave poder desarrollar el  proceso de trabajo, desde la posibilidad que implica definir y caracterizar el concepto de práctica relacionada, como proceso dialéctico entre la construcción de conceptos teóricos y la puesta en acción de los mismos desde la especificidad de un oficio.En principio, la práctica reflexionada supone el reconocimiento de que los trabajadores de la educación deben desarrollar un papel activo en la formulación de propósitos y fines de su trabajo, así como el de protagonistas en el desarrollo curricular y la transformación educativa. El eje sustancial de los problemas construidos es poder atravesar un nuevo paradigma institucional constituido por el carácter indisoluble de tres categorías: Organización escolar, construcción curricular y trabajo docente.-El otro protagonista dentro de esta concepción es el alumno, entendido como portador y constructor de conocimientos. ¿Qué significa para nosotros en CTA ser un instructor en FP? Es un trabajador de la Educación, que tiene como eje vertebrador del trabajo el enseñar  un oficio.- Implica develar los procesos que lleva a cabo cuando diseña, planifica, evalúa, controla los modos y las formas que pone en juego la transmisión de “hacer de un oficio” en forma “enseñable”, construyendo desde estas estrategias y tácticas para una práctica reflexiva del oficio.- Implica ahondar en la posibilidad de analizar, definir y describir puestos y procesos de trabajo.Apropiarse de estos conocimientos más allá de la “mera práctica”, es la posibilidad de significar un trabajo docente.- Recuperar el valor y el significado de “aprender un oficio” que interpele las representaciones sobre trabajo intelectual – trabajo manual.- Una experiencia de formación de instructores de FP desde los trabajadores.Con estos significados encaramos el desarrollo de una experiencia de Formación de Instructores. Quienes concurrieron a construir con nosotros esta experiencia eran compañeros militantes o cercanos a la Central. Partiendo del debate sobre experiencias contemporáneas centradas en el trabajo como principio educativo se moviliza la reflexión sobre conceptos teóricos acerca del  trabajo y su vínculo con la educación en la realidad histórica y presente.- El análisis de la condición de sujetos de derechos de los trabajadores ocupados y no ocupados y específicamente de los adolescentes y los jóvenes en el contexto de los derechos sociales, conduce al abordaje  – como temática central del curso – de la protección de esos derechos en el ámbito educativo de formación profesional, así como su irrenunciable inclusión como contenido de enseñanza en un proyecto educativo critico áulico e institucional.-La interpelación de los conceptos pedagógicos explicativos y de las prácticas de enseñanza  incluye el tratamiento del puesto y condiciones de  trabajo del instructor de FP, con un sentido problematizador,  que permita continuar la construcción de  conocimiento sobre los derechos y sobre las estrategias para su enseñanza en el proceso de FP. Proponemos en esta capacitación repensar el significado de los derechos sociales (a la educación, a la salud, al trabajo, a la alimentación, a la memoria) y específicamente los derechos de los trabajadores, problematizando el enfoque pedagógico didáctico en el desarrollo del proceso de su enseñanza en Formación Profesional. La profundización de esta relación es relevante  para la elaboración de propuestas de enseñanza destinadas a favorecer un aprendizaje integral en los cursos de formación profesional. Es un  espacio de análisis, desde una perspectiva crítica  para que los propios instructores de formación  profesional, ejerzan su derecho como trabajadores de la educación interpelando su práctica y construyendo conocimiento sobre ella para enriquecerla y resignificarla.- ·   Profundizar conocimientos sobre los derechos sociales y los derechos vinculados al  trabajo y al trabajador, su historia y las principales problemáticas actuales, ·   Problematizar  la relación educación y trabajo en la Formación profesional.·   Recuperar, analizar y resignificar experiencias de enseñanza propias , de otros, relatadas o sistematizadas vinculadas a la temática.   ·   Interrogarse sobre los sentidos actuales de la enseñanza en relación con el trabajo y su vínculo con la formación política del ciudadano que toda educación implica. NOTA:  1. CTA-El componente “Formación” en el marco de la propuesta del Seguro de Empleo y Formación