Todos los años se define un lema que orienta y focaliza las acciones, en el 2010 es “Trabajar con Corazón” haciendo hincapié en que casi la mitad de las personas que mueren por enfermedades crónicas se encuentra en plena vida productiva. Esta incidencia se presenta con mayor frecuencia en países en vías de desarrollo como consecuencia del deterioro económico y las condiciones laborales. Ante la crisis que el mundo continúa sufriendo, muchos aseguran que el panorama no se revertirá rápidamente.
Los estudios realizados por la OMS aseguran que más de 17,2 millones de personas mueren cada año por enfermedades cardiovasculares, convirtiéndose en la principal causa de muerte en el mundo. Nuestro país no es la excepción y, sin embargo, el 80% de las muertes prematuras por cardiopatías y AVC podrían evitarse mediante el control de los principales factores de riesgo: el tabaco, las dietas malsanas y la inactividad física.
¿Qué sucede con las mujeres?
En el imaginario social está instalada la idea de que las enfermedades cardiovasculares se asocian sola o fundamentalmente al hombre, sin embargo, pocos saben (incluso los profesionales de la salud) que las mujeres las sufren de igual manera. La enfermedad cardiovascular es la principal causa de muerte en ellas, las estadísticas no dejan espacio para la duda: una de cada tres mujeres muere por estas afecciones, mientras que una de cada cinco lo hace por los temidos “cánceres femeninos”.
La cantidad de mujeres que ingresan a los centros de atención con eventos cardiovasculares es igual a la de los hombres, sin embargo, muchas veces ante la aparición de los primeros síntomas -en el caso de ellas- no son relacionados a afecciones del corazón. Esto responde también al imaginario popular de que los problemas cardíacos son potestad del género masculino, tanto es así que esta posición tiene influencia en la demora de la atención de eventos cardiovasculares en mujeres. Es más, hay estudios que indican que ellas mismas no se siente vulnerables, no ve como un peligro un dolor de pecho. Por tal motivo, es imprescindible poner el eje en la prevención mediante campañas de concientización y luchar porque se incluya este problema sanitario dentro de las políticas públicas.
¿Qué hacemos en SUTEBA?
Acorde a esta iniciativa global, pero principalmente conscientes de las problemáticas de los docentes de la provincia de Buenos Aires, SUTEBA como sindicato preocupado por la salud de sus afiliados, instrumenta desde hace varios años diferentes campañas y programas de prevención y promoción de la salud, particularmente de las afecciones cardiovasculares:
CAMPAÑA DE CONCIENTIZACIÓN DE RIESGO CARDIOVASCULAR (perteneciente al Programa SUTEBA Va a la Escuela), ATENCIÓN DEL ADULTO SANO, TALLERES SOBRE HIPERTENSIÓN ARTERIAL, PROGRAMA DE ACTIVIDAD FÍSICA y está previsto comenzar con el PROGRAMA DE ALIMENTACIÓN.
Estas acciones son el resultado del trabajo desarrollado en los centros de salud de SUTEBA, en las escuelas y seccionales del sindicato tanto en el área asistencial, de salud laboral, como en actividades de promoción y prevención de la salud, que nos llevó a priorizar la necesidad de diseñar una política de abordaje transversal para dar respuesta a las necesidades de nuestra población en materia de salud y condiciones laborales.
Las afecciones que sufren los docentes no son hechos aislados o mecánicos sino el emergente de un contexto que involucra hechos, prácticas y relaciones sociales y económicas: en la actualidad los docentes no cuentan con el tiempo para una buena alimentación y desarrollo de actividades físicas y recreativas (el resultado: más de la mitad sufren de sobrepeso, obesidad y sedentarismo), sumado el tabaquismo e hipertensión en muchos casos, y el agotamiento frente a las condiciones sociales de los alumnos que hace que se dificulten el proceso de enseñanza –aprendizaje, todo ello conforma las condiciones ideales para que los maestros sufran problemas cardiovasculares y estén incluidos en la principal causa de muerte de nuestro país.
Pensar al trabajador docente en tanto emergente de su grupo familiar y social y planificar nuestra política de salud en base e ello, nos permite ubicar la problemática cardiovascular en una dimensión compleja y cotidiana, allí donde aparecen tanto los obstáculos como la llave de los recursos que favorezcan la incorporación de hábitos saludables.
Ubicarlo específicamente en su colectivo laboral, nos permite comprender sus estrategias y dificultades, así como visibilizar junto a ellos redes y propuestas posibles para construir en el ámbito de trabajo dispositivos y recursos para una mejor calidad de vida.
Más información (links)
CAMPAÑA DE CONCIENTIZACIÓN DE RIESGO CARDIOVASCULAR
ALIMENTACIÓN: UN HECHO SOCIAL
SEDENTARISMO