El dengue se ha convertido en una de las principales enfermedades virales de presencia continua en gran parte de América y en otras partes del mundo. Es trasmitida por la picadura del mosquito hembra de la especie Aedes aegypti cuyos síntomas son fiebre de comienzo brusco mayor a 38oC, dolor de cabeza y detrás de los ojos, dolores articulares y musculares intensos, con erupción de la piel de tipo sarampionosa.
Ante estos signos y síntomas se debe consultar con el médico. Nunca automedicarse, en particular no consumir ácido acetilsalicílico (aspirina).
No hay vacuna contra el dengue.
El Aedes aegypti es un mosquito, de hábitos domiciliarios y que necesita de recipiente(naturales o artificiales) que contengan agua limpia y quieta para reproducirse. Es de tamaño mediano, color oscuro, con rayas más claras en las patas y un dibujo similar a una lira detrás de la cabeza (ver foto).
Ataca preferentemente a las personas al comienzo de la mañana y en las últimas horas de la tarde.
El dengue no se contagia de persona a persona, sino a través de estos mosquitos que previamente han picado a un individuo enfermo. Por ello, se considera al mosquito vector transmisor de la enfermedad.
Una vez que el mosquito se alimentó de la sangre de alguien enfermo, el virus empieza a multiplicarse y desarrollarse en el interior del mismo y después de unos 8 a 11 días, su picadura transmite el virus del dengue a las personas y continúa haciéndolo durante toda la vida del mosquito (7 a 30 días).
Los cambios climáticos, la presencia de numerosos criaderos artificiales que le ofrece el hombre en zonas urbanas, la resistencia a los insecticidas y el desconocimiento acerca del dengue, están influyendo en la dispersión de la especie Aedes aegypti y de la enfermedad.
La medida más efectiva de prevenir esta enfermedad, es cortar el ciclo evolutivo del mosquito mediante la erradicación y eliminación de los criaderos donde depositan sus huevo
* Texto elaborado en base al documento de recomendaciones de la COMISASEP